Un llamado urgente para proteger a las infancias en la Ciudad

Un día para visibilizar una herida social

Cada 25 de abril se recuerda una fecha que duele, porque el maltrato infantil sigue marcando la vida de millones de chicos en todo el mundo. No se trata solo de golpes: también duele la violencia psicológica, la negligencia o la indiferencia. Todas esas heridas dejan marcas profundas y condicionan el crecimiento de quienes deberían estar rodeados de cuidado y amor.

En la Ciudad de Buenos Aires, el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes sostiene un trabajo constante, con equipos de profesionales que escuchan, asesoran y acompañan en cada situación de violencia. No es una tarea fácil, pero se vuelve imprescindible cuando lo que está en juego es la vida y la salud de los más chicos.

La línea telefónica 102 está abierta para toda persona que quiera ayudar, porque una llamada puede ser el primer paso para salvar a un niño. Esa línea gratuita y confidencial funciona como un puente entre la comunidad y el sistema de protección de derechos.

“La infancia no espera: cada día cuenta para asegurar un futuro libre de violencia”

El compromiso de toda la sociedad

No alcanza solo con que el Estado actúe: la comunidad entera tiene que animarse a denunciar cuando ve una situación de maltrato. El silencio nunca protege, y en muchos casos es la llave que mantiene encerrada la violencia en las casas, escuelas o instituciones. Hablar es un acto de responsabilidad que puede cambiarlo todo.

Las niñas y los niños tienen derecho a crecer libres, jugar, estudiar y soñar sin miedo. Por eso, la crianza sin violencia se vuelve una bandera que nos incluye a todos. Acompañar, escuchar y dar lugar a sus voces son gestos que fortalecen la vida comunitaria y generan entornos seguros.

Desde el Consejo, el trabajo es permanente. No se trata solo de atender emergencias, sino también de generar políticas públicas que prevengan y protejan. Talleres, charlas y acciones de sensibilización son parte de una red que busca que las infancias vivan en plenitud.

La lucha contra el maltrato infantil no es un tema que se resuelva en un solo día, pero cada 25 de abril nos recuerda que no se puede mirar para otro lado. Ese llamado a la conciencia es también un abrazo colectivo a quienes atraviesan momentos de dolor.

El barrio, la escuela, el club, la plaza: todos los espacios donde crecen los chicos tienen que transformarse en lugares seguros. Cuando una comunidad está atenta, el maltrato tiene menos oportunidades de esconderse. Por eso, estar cerca es la mejor manera de cuidar.

El maltrato infantil no distingue clases sociales ni barrios. Aparece en distintos rincones, a veces disfrazado de “costumbre” o “disciplina”. Por eso es clave recordar que ninguna forma de violencia está justificada en la crianza. Educar con respeto es el verdadero camino para que los chicos puedan crecer en libertad.

La infancia es un tiempo que no vuelve. Si hoy no cuidamos, mañana será demasiado tarde. Cada gesto de empatía, cada denuncia y cada acción de acompañamiento suma en la construcción de una Ciudad más justa y humana.

Si alguna vez ves, escuchás o sabés de un caso, recordá que podés llamar al 102 para pedir ayuda y orientación. No hace falta estar seguro ni tener pruebas: basta con sospechar para accionar. Porque cuando se trata de los más chicos, la duda siempre debe pesar a favor de su cuidado.

El Día Internacional de Lucha contra el Maltrato Infantil nos convoca a todos. Es una invitación a pensar qué tipo de sociedad queremos construir, y la respuesta empieza por un compromiso real con las infancias.

 

Por Pablo L.