Buenos Aires se prepara para recibir al papa León XIV, cuya visita a la Argentina está prevista del 8 al 11 de noviembre. Como parte del operativo protocolar, el histórico Salón de Banderas porteño confecciona insignias y escudos que se utilizarán durante las actividades oficiales. Una de las banderas del Vaticano será izada en el Obelisco, junto a las enseñas argentina y de la Ciudad.
Cómo se prepara la Ciudad para la visita papal
El trabajo está a cargo del Salón de Banderas de Buenos Aires, un taller estatal dedicado a producir símbolos utilizados en ceremonias y actos oficiales. Sus especialistas combinan herramientas digitales con tareas de costura, pintura y terminaciones artesanales.
Para esta ocasión se elaboran tres tipos de banderas vaticanas, destinadas a ceremonias, decoración de espacios públicos e izamiento. Cada modelo responde a necesidades diferentes y debe respetar las características establecidas para los emblemas oficiales.
Las banderas de ceremonia tendrán dimensiones de 1,44 por 0,9 metros, mientras que las destinadas a ornamentar columnas de plazas y avenidas medirán 1,2 por 0,75 metros. Las más grandes, preparadas para los mástiles, alcanzarán los 4,5 por 2,8 metros.
El Gobierno porteño confirmó que una de estas últimas será colocada en uno de los tres mástiles del Obelisco. Aunque la bandera oficial del Vaticano es cuadrada, las versiones confeccionadas en la Argentina mantienen las proporciones utilizadas para la bandera nacional, siguiendo un criterio protocolar de igualdad entre Estados.
El trabajo artesanal detrás de las banderas
La elaboración comienza con la vectorización de los símbolos, un procedimiento digital que permite reproducir sus formas y proporciones. Después se cortan las telas, se unen los paños mediante máquinas de coser y se incorporan los emblemas utilizando una técnica de impresión denominada sublimación.
Los especialistas también realizan a mano las terminaciones de las piezas ceremoniales y decorativas. Además de las banderas, preparan escudos pintados artesanalmente sobre estructuras de madera, conocidas como panoplias, que se utilizarán según las necesidades del protocolo.
El secretario de Gobierno y Vínculo Ciudadano, Francisco Quintana, destacó que el taller lleva ocho décadas trabajando en la ornamentación oficial de Buenos Aires. También recordó que sus integrantes participaron de los preparativos para recibir a Juan Pablo II.
Qué significan los símbolos del Vaticano
La bandera vaticana se distingue por sus dos franjas verticales, amarilla y blanca. Sobre el sector blanco aparecen dos llaves cruzadas, una dorada y otra plateada, unidas por un cordón rojo. Por encima se encuentra la tiara papal, también denominada triple corona.
Daniel Silva, especialista en vexilología del taller, explicó que estos elementos representan aspectos de la autoridad religiosa del pontífice. La vexilología es la disciplina que estudia las banderas, sus características y los símbolos vinculados con la identidad de instituciones y comunidades.
El equipo también reproduce el escudo personal de León XIV, que incluye referencias a su devoción mariana y a la Orden de San Agustín. Su lema episcopal es «In Illo uno unum», una expresión en latín vinculada con la unidad en Cristo.
Qué lugares podrían llevar los escudos papales
La ubicación definitiva de las insignias todavía depende de las decisiones de las autoridades nacionales, vaticanas y porteñas. Entre las posibilidades se encuentra colocar las armas del Vaticano cerca del altar papal o de los palcos oficiales.
También se evalúa instalar el escudo personal de León XIV en el sector reservado para el pontífice o en su vehículo. La ornamentación podría extenderse a lugares como la Catedral Metropolitana, Plaza de Mayo y Plaza San Martín, aunque esos emplazamientos aún no están confirmados.
Un taller que también recibió a Juan Pablo II
La preparación de las insignias tiene antecedentes en las visitas de Juan Pablo II a la Argentina, en 1982 y 1987. En ambas oportunidades, el Salón de Banderas intervino en los trabajos necesarios para las ceremonias oficiales.
Silva recordó que, durante una de aquellas visitas, se elaboraron alrededor de 300 láminas con planos para construir un altar de grandes dimensiones. La estructura incluía instalaciones sanitarias, un sector exclusivo para el pontífice y una rampa de acceso de 50 metros de longitud.
Para la llegada de León XIV, el taller vuelve a participar en la preparación de los elementos protocolares. Mientras se terminan de definir los escenarios y sus requerimientos, los especialistas avanzan con los materiales y diseños que permitirán completar la ornamentación prevista para las actividades papales.





