Una oportunidad para recuperar patrimonio y revalorizar espacios históricos en Chacarita y Recoleta

Un regreso con memoria: historia, arquitectura y comunidad

Después de casi seis décadas sin licitaciones, la Ciudad de Buenos Aires retomó la subasta pública de bóvedas en Recoleta y Chacarita, una medida que apunta a recuperar parte del valioso patrimonio funerario porteño. Esta iniciativa no solo pone en juego el valor inmobiliario, sino también la memoria y la identidad barrial de generaciones enteras.

La subasta, que se realiza de forma virtual a través del Banco Ciudad, comenzó el jueves 22 de agosto con una decena de bóvedas disponibles. Hay construcciones centenarias, muchas de ellas con mármol tallado, vitraux originales y detalles artísticos que las convierten en verdaderas joyas de la arquitectura funeraria.

“Estas bóvedas son parte de nuestra identidad. Volver a ponerlas en valor es también cuidar la memoria colectiva de la Ciudad”, expresaron desde la Dirección General de Cementerios, reforzando el enfoque patrimonial del programa.

Cómo participar y qué se espera de los nuevos titulares

Para poder participar, es necesario registrarse con clave fiscal en el sitio oficial del Banco Ciudad. Allí, cada lote cuenta con fotografías, ficha técnica y las condiciones para ofertar. Los valores base oscilan entre los 2 y los 5 millones de pesos, dependiendo del estado de conservación y la ubicación dentro del cementerio.

Las personas que ganen una bóveda deberán presentar un proyecto de restauración que respete los lineamientos de protección histórica y patrimonial. No está permitido su uso comercial, y el objetivo es garantizar que vuelvan a integrarse a los espacios con dignidad y respeto.

Esta posibilidad se abre a partir de una modificación normativa reciente, que habilita al Estado a recuperar bóvedas que quedaron sin herederos directos o en abandono evidente. El foco está en frenar el deterioro y prevenir vandalismo en sectores con alto valor cultural.

“Durante años vimos cómo se deterioraban bóvedas hermosas, que tenían valor histórico y artístico. Esta decisión puede ayudar a rescatarlas del olvido”, comentó un trabajador del cementerio de Chacarita.

Entre el debate patrimonial y el entusiasmo barrial

Como era de esperarse, la medida no pasó desapercibida. Desde algunas asociaciones patrimoniales celebraron la iniciativa pero pidieron mayor control para que las restauraciones respeten criterios técnicos y no se pierda el estilo original de cada pieza.

Por otro lado, vecinos y vecinas de los alrededores de Chacarita vieron con buenos ojos la propuesta. Muchos valoraron que se recuperen sectores que venían deteriorándose desde hace años, y que forman parte del paisaje cotidiano de quienes viven cerca del cementerio.

Además del efecto visual y arquitectónico, el mantenimiento y restauración de bóvedas ayuda a mejorar el entorno general de los cementerios, que en ambos casos son recorridos por turistas y vecinos con interés histórico, cultural y genealógico.

La Ciudad anticipó que esta subasta es solo la primera etapa de un plan más amplio. Ya se están evaluando nuevas bóvedas en desuso para incluirlas en próximas ediciones, incluyendo también sepulturas históricas de menor escala.

En una época donde tanto se debate sobre qué conservar y cómo resignificar los espacios públicos, la posibilidad de recuperar estos lugares olvidados parece marcar un camino que une memoria, participación y valor cultural.

 

 

Por Pablo L.