Un proyecto artístico transforma el interior del ícono porteño en un espacio de creación, encuentro y mirada contemporánea
Un Obelisco que no solo se mira: ahora también se vive
Hasta hace poco, muchos pensaban que el Obelisco era solo un monumento imponente, símbolo de la ciudad y punto de encuentro obligado. Pero ahora, su interior fue resignificado como una sala de arte y cultura contemporánea, donde pasan cosas que vale la pena conocer.
El proyecto, impulsado por el Ministerio de Cultura porteño junto a artistas locales, busca romper con la idea de que este ícono urbano es solo para mirar desde afuera. Hoy se convirtió en un espacio activo, donde el arte se encuentra con el patrimonio y lo transforma.
Instalaciones que invitan a repensar la ciudad
El ciclo actual se llama “Hacer Lugar” y propone una serie de intervenciones dentro del Obelisco, con obras site specific creadas por artistas contemporáneos. La experiencia se vive desde adentro y con todos los sentidos: sonido, luces, estructuras y relatos que dialogan con la historia del lugar.
Se trata de una iniciativa que conecta lo artístico con lo urbano. No es solo una exposición: es una forma distinta de habitar y mirar Buenos Aires, desde su símbolo más reconocido pero con nuevos ojos.
Un ícono con historias que no se ven
Dentro del Obelisco, los visitantes no solo recorren una muestra, sino que descubren anécdotas poco conocidas sobre su construcción, su simbología y sus usos alternativos a lo largo de las décadas. El mito de la escalera interna, los grafitis, las restauraciones y los sueños que siempre lo rodearon, ahora tienen un lugar para ser contados.
Además, hay una mirada puesta en el presente y el futuro: cómo transformar el espacio público en algo vivo, accesible y vibrante. Y eso empieza por resignificar los monumentos que nos representan.
“El Obelisco ahora no solo se ilumina para fechas especiales. También late por dentro, con arte y memoria”, comentaron desde el Ministerio de Cultura.
Arte contemporáneo y participación ciudadana
La muestra “Hacer Lugar” fue pensada también para que vecinos y vecinas participen. Hay actividades abiertas, recorridos guiados y propuestas para escuelas, lo que permite que el Obelisco deje de ser una postal distante y se convierta en experiencia directa.
El acceso es gratuito, pero con cupos limitados, y la inscripción se realiza por la web del gobierno porteño. Los recorridos duran unos 20 minutos y ofrecen una mirada transformadora sobre el ícono más querido de la ciudad.
Un nuevo rol para un viejo símbolo
Esta transformación del Obelisco forma parte de una estrategia cultural más amplia: acercar el arte a todos los rincones de la Ciudad y recuperar espacios con valor simbólico, dándoles un uso nuevo sin perder su historia.
Convertir el corazón de Buenos Aires en un punto de encuentro artístico es una apuesta que combina emoción, sorpresa y sentido colectivo. Porque cuando el arte se mete en los íconos urbanos, también se mete en la vida cotidiana de quienes los rodean.
Visitas, horarios y cómo sumarse
Las visitas al interior del Obelisco se realizan de jueves a domingo, en horarios rotativos. La inscripción se hace desde la web de Vivamos Cultura y se renueva semana a semana.
Para muchos que ya participaron, la experiencia fue reveladora: “Nunca imaginé poder entrar al Obelisco, y menos ver arte ahí adentro”, comentó Laura, una vecina de Caballito que se acercó con su hija adolescente.
Lo que pasa dentro del Obelisco hoy no es un secreto, ni un misterio: es una invitación abierta a mirar la ciudad desde otro lugar. Desde adentro. Desde el arte. Desde la emoción compartida.