Un premio internacional que celebra el talento joven y la reflexión sobre la tecnología

Del aula al Festival de Cannes

Tres estudiantes del Instituto Madre de los Emigrantes, en La Boca, lograron algo que pocos imaginaban: ganar el Gran Premio del Jurado en un concurso internacional del Festival de Cannes. Estefanía Yacono, Cielo Corín y Sofía Bulgubure presentaron “Conexiones que sanan”, un cortometraje que habla del impacto del uso excesivo de celulares en nuestras relaciones.

El reconocimiento se dio en el marco del certamen «When Sound Creates Image», parte de la Semana del Sonido de Cannes, y reunió a 121 producciones de 34 países. La propuesta estaba auspiciada por la UNESCO y buscaba transmitir, sin una sola palabra, la importancia de la escucha mutua.

Un desafío sin diálogos ni subtítulos

El concurso proponía trabajar sobre una secuencia sonora original del músico francés Thomas Dutronc, sin diálogos, subtítulos ni sonido directo. El reto era construir una historia solo a través de imágenes y música. Las chicas crearon un relato visual que pone en debate la dependencia de la tecnología y la necesidad de volver a conectarse con las personas cara a cara.

La producción se filmó en las calles de La Boca, barrio donde está su escuela. Fue la primera vez que las estudiantes encararon un proyecto audiovisual, y lo hicieron con una mezcla de curiosidad, nervios y muchas horas de trabajo en equipo.

“Queríamos mostrar que hay otro modo de encontrarnos, sin una pantalla de por medio”

Un logro que trasciende fronteras

La premiación se llevó a cabo en Niza, Francia, el pasado 15 de mayo, con la presencia de las estudiantes y su docente, Adriana Armengol. Además, el corto tuvo una proyección especial en el Festival Internacional de Cine Escolar de Cannes, un escenario que pocas veces recibe producciones estudiantiles argentinas.

Para las chicas, fue un reconocimiento a su creatividad y a su mirada crítica sobre el presente. El hecho de competir y ganar frente a proyectos de otros continentes les dejó una enseñanza enorme: que las ideas nacidas en un aula barrial también pueden emocionar al mundo.

Un mensaje que dialoga con la escuela

Este logro se enmarca en las políticas educativas de la Ciudad que regulan el uso de celulares en las aulas. Desde 2024, esta medida busca mejorar la concentración, la participación y el intercambio entre compañeros. Un relevamiento reciente muestra que el 60 % de los estudiantes siente que ahora presta más atención en clase y conversa más con sus pares.

El corto “Conexiones que sanan” refuerza esa idea con el poder del arte: usar la creatividad para repensar la relación con la tecnología y proponer un vínculo más humano, más real y menos filtrado por pantallas.

El arte como herramienta de cambio

La experiencia demuestra que la educación y el arte pueden ser motores de transformación. No solo forman para el trabajo o para aprobar exámenes, sino también para mirar el mundo de otra manera, cuestionar hábitos y generar conversaciones importantes en la sociedad.

En un tiempo donde la inmediatez digital parece ganarlo todo, estas jóvenes eligieron contar una historia que va a contramano: la de escuchar, mirar a los ojos y reconectar con lo que tenemos cerca. Y el mundo, desde Cannes, les dio la razón.

Este premio no es solo de ellas: es un orgullo para toda la comunidad educativa porteña, un recordatorio de que el talento y la sensibilidad no conocen fronteras y que el arte, cuando nace de la verdad, siempre encuentra su público.

Por Pablo L.