De la noche encendida de Corrientes a los paseos por el Riachuelo, una guía con propuestas para redescubrir Buenos Aires en los meses de calor
Un verano que invita a salir y mirar la Ciudad con otros ojos
Cuando llega el verano, Buenos Aires cambia el ritmo. Las tardes se estiran, las noches se llenan de gente y las plazas vuelven a ser punto de encuentro. La Ciudad se transforma en un gran escenario de experiencias, tanto para quienes se quedan como para los que llegan de visita.
Hay planes para todos los gustos: música al aire libre, recorridos históricos, naturaleza en medio del cemento y vistas que sorprenden incluso a los porteños de toda la vida. El verano invita a redescubrir lo que siempre estuvo ahí, pero a veces pasa desapercibido.
Entre enero y febrero, la agenda se llena de propuestas gratuitas o a precios accesibles. Salir no es solo consumir, también es habitar la Ciudad de otra manera, más tranquila y cercana.
Corrientes de noche y plazas que suenan
La clásica avenida Corrientes vuelve a ser protagonista con Corrientes 24 HS. Los sábados de enero y febrero, desde Callao hasta el Obelisco, la calle se convierte en un escenario a cielo abierto. Teatro, música y gastronomía se mezclan hasta la madrugada, con propuestas para todos los bolsillos.
Heladerías, pizzerías y cafés históricos acompañan la movida nocturna con precios especiales. Caminar por Corrientes de noche vuelve a ser un plan en sí mismo, de esos que no pasan de moda.
En paralelo, las plazas se llenan de música con Verano en las Plazas y los Atardeceres musicales. El verde se vuelve escenario y la música, excusa para quedarse, compartir un mate y dejar que caiga el sol.
Música al aire libre para bajar un cambio
Plaza Irlanda y Parque Los Andes son algunos de los puntos donde la música aparece sin pedir permiso. DJs, bandas y propuestas variadas arman encuentros informales. No hace falta entrada ni producción: alcanza con estar.
Estos ciclos itinerantes recorren distintos barrios y generan un clima especial. La plaza vuelve a ser un lugar para encontrarse, no solo de paso.
También están los Afters BA, pensados para después del trabajo. Un respiro musical entre semana, ideal para cortar la rutina sin irse lejos.
“En verano, la Ciudad se vive más despacio y al aire libre”, comentó un vecino que no se pierde los shows en plazas.
Agua, verde y aire para los días de calor
El Parque de la Ciudad se vuelve un oasis en los días más pesados. Juegos con agua, zonas de sombra, inflables y espacios para refrescarse. Un plan pensado para chicos y grandes, sin salir de Buenos Aires.
El paseo náutico por el Riachuelo propone otra mirada sobre un clásico porteño. Embarcarse desde Caminito y navegar hasta el Puente Transbordador es una experiencia distinta. Ver la Ciudad desde el agua cambia la perspectiva.
Para quienes prefieren el contacto con la naturaleza, la Expedición Botánica en el Jardín Botánico invita a explorar, jugar y aprender. Una propuesta que mezcla aventura y conocimiento, ideal para grupos y familias.
Animales, historia y miradores
El Ecoparque suma visitas guiadas para conocer de cerca el cuidado animal y la fauna silvestre. Una forma de aprender mientras se pasea, con actividades pensadas para distintas edades.
Otra experiencia distinta es subir a la Torre Monumental durante las noches de luna llena. Desde el mirador, la Ciudad se ve distinta. Las vistas panorámicas al anochecer sorprenden, incluso a quienes pasan todos los días por Retiro.
La charla histórica que acompaña la visita suma contexto y memoria. El paseo combina paisaje y relato, una mezcla que siempre funciona.
Un clásico que nunca falla: el Rosedal
El Rosedal de Palermo es un infaltable del verano. Más de 18 mil rosas, senderos aromáticos y rincones históricos hacen del paseo algo especial. Caminar entre flores sigue siendo un plan simple y efectivo.
El Patio Andaluz y el Jardín de los Poetas suman historia y cultura al recorrido. No es solo un parque, es patrimonio vivo dentro de la Ciudad.
Y para cerrar, los clásicos botes a pedal en el lago. Un paseo tranquilo que nunca pierde encanto, ideal para cerrar una tarde de verano.





