José Juarroz, charcutero artesanal formado en Europa, abrió en La Paternal un restaurante donde la comida simple y el sonido hi-fi van de la mano

De la charcutería al restaurante propio

Hay proyectos que nacen despacio, casi sin darse cuenta, y terminan convirtiéndose en un lugar al que dan ganas de volver. Eso es lo que pasó con Cucha del Pari. Detrás está José Juarroz, charcutero artesanal y cocinero de oficio, que después de años de producir embutidos decidió abrir las puertas de su propio espacio para cocinar y recibir gente.

José se formó en charcutería en Europa, trabajando en cocinas y recorriendo mercados de barrio, de esos donde el producto manda y no hace falta disfrazar nada. Ahí entendió que la simpleza bien hecha es un lujo, y que un buen embutido puede ser protagonista sin demasiada vuelta.

Al volver al país empezó vendiendo a restaurantes y a particulares, primero desde otros espacios y después desde una cocina propia. La pandemia lo empujó a reinventarse y a fortalecer el vínculo con la gente del barrio, algo que con el tiempo terminó siendo clave.

Una esquina recuperada en La Paternal

Después de ocho meses de obra, el 15 de febrero abrió finalmente Cucha del Pari, en la esquina de Batalla del Parí y Cucha Cucha. Donde antes había un taller mecánico hoy hay mesas, luces bajas y música, sin perder el espíritu simple del lugar.

El nombre no es casual: juega con las calles que se cruzan en esa esquina tranquila de La Paternal. El barrio sigue siendo barrio, y eso se nota en la gente que entra, saluda y se queda charlando sin apuro.

El espacio está pensado para estar cómodo. Nada de lujo exagerado ni pose. La idea es comer bien, escuchar buena música y relajarse, como si fuera el living de alguien que cocina rico.

Comida simple, producto al frente

La carta va directo a lo que José sabe hacer. La estrella es el pancho, inspirado en el clásico de subte pero llevado a otro nivel. Pan brioche casero, salchicha de Viena hecha ahí mismo y salsas propias, con papas pay para completar.

También hay arayes de cordero, con pan pita relleno de carne especiada, yogur casero y eneldo. Platos simples, pero bien pensados, que salen rápido y no necesitan explicación.

La mini tabla de charcutería resume años de laburo: porchetta, mortadela con nuez pecán, leberwurst y lomito cocido. Todo hecho por José, con opciones vegetarianas como hongos escabechados o berenjenas ahumadas bien picantes.

Un listening bar sin pose

Uno de los sellos del lugar es la música. Cucha del Pari funciona como un listening bar, un formato que nació en Japón y pone el foco en la calidad del sonido. Acá se escucha música en serio, sin gritos ni parlantes saturados.

Cada noche pasan DJs o selectors que traen sus propios vinilos. El formato analógico es protagonista, porque suena distinto y genera otra atmósfera.

El audio fue pensado desde el inicio. Se trabajó la acústica del lugar con paneles, madera y materiales específicos. El objetivo es poder comer y charlar sin levantar la voz, algo cada vez más difícil de encontrar.

“Queríamos que la salida sea algo más que ir a comer: buena comida, buen sonido y un lugar cómodo”, explica José.

Un espacio cuidado hasta en el volumen

El local tiene incluso un medidor de decibeles. No es un detalle menor. La música acompaña, no invade, y eso se nota cuando el lugar está lleno.

La acústica se fue ajustando con el tiempo. Al principio sonaba bien para escuchar, pero no para comer con mucha gente. Hoy el equilibrio está logrado, y la experiencia se disfruta sin cansancio.

Ese cuidado forma parte de la idea general del proyecto. Todo está pensado para que la gente se quede, no para que coma rápido y se vaya.

La relación con el barrio y lo que viene

José eligió La Paternal porque todavía conserva algo que en otros barrios se perdió. La cercanía entre vecinos, el saludo cotidiano y el rancheo espontáneo.

Antes de abrir el restaurante, ya se hacían eventos en la vereda, con mesadas afuera y gente que se sumaba con algo para compartir. Ese espíritu sigue vivo, ahora puertas adentro.

Hoy trabajan nueve personas en el lugar y el proyecto sigue creciendo. José ya sueña con una panchería al paso, bien popular. Porque lo simple, cuando está bien hecho, es lo más difícil.

Cucha del Pari queda en Batalla del Parí 916, La Paternal. Abre de martes a sábados de 18.30 a 1.

 

Por Pablo L.