La historia real y los recuerdos barriales alrededor de aquel “vuelo” olvidado de 1910

Los orígenes de la Quincena de la Aviación

“Los registros periodísticos de 1910 no mencionan vuelos sobre Agronomía; el sector oficial para las exhibiciones siempre fue Lugano”

En 1910, por el Centenario de Mayo, se organizó en Buenos Aires la famosa “Quincena de la Aviación”, con pilotos europeos invitados para hacer exhibiciones públicas en un aeródromo porteño.

Fue la primera gran experiencia aeronáutica celebrada en nuestro país entre el 23 de marzo y el 6 de abril de ese año, coordinada por el Aero Club Argentino, luego encabezado por Jorge Newbery.

El lugar elegido fue el incipiente aeródromo de Villa Lugano, plantado a las afueras del Oeste porteño, con pista de tierra, hangares y tribunas para miles de personas que vieron volar aviones por primera vez en la ciudad.

Los vuelos que sí se concretaron

Después de esa Quincena, las demostraciones aéreas se trasladaron a otras zonas más firmes. Uno de los escenarios más importantes fue El Palomar, donde en agosto de 1910 se instaló la Escuela Militar de Aviación.

Allí comenzó la formación formal de los primeros pilotos argentinos, y fue clave para consolidar a la aviación como disciplina en desarrollo dentro del país.

El mito del aeródromo de Agronomía

Sin embargo, una leyenda popular sostiene que Jorge Newbery sobrevoló Agronomía durante algunos de sus ensayos, como si el barrio también hubiera sido escenario de aquellos vuelos pioneros.

Esa idea quedó en la memoria de muchos vecinos, en parte porque los terrenos del Oeste eran amplios, verdes y llanos, ideales para imaginar vuelos de prueba en los cielos de Agronomía.

Hasta donde llegan las fuentes documentales, no hay pruebas fotográficas ni relatos oficiales que mencionen vuelos concretos sobre la zona. Las crónicas de 1910 hablan de Lugano y luego de El Palomar.

Por qué surgió ese mito barrial

En aquellos días, los diarios porteños convertían cualquier novedad aérea en tapa, y los barrios comenzaron a imaginar que podían haber sido parte de la hazaña. Así nació la ilusión de un aeródromo en Agronomía.

También influye la historia personal de Jorge Newbery, que vivió parte de su juventud cerca de Palermo y era vecino de la Sociedad Sportiva Argentina, no tan lejos de Agronomía. Eso reforzó el lazo emocional.

Pero más allá de eso, Nunca fue piloto registrado en Agronomía, ni existen informes técnicos que hablen de vuelos de prueba en la zona del actual campo de la FAUBA.

Un legado que perdura

Hoy, más de un siglo después, esas narraciones sobreviven como parte del patrimonio oral del barrio: cuentos que los vecinos se siguen transmitiendo, aunque no estén en los libros de historia.

El verdadero legado de la aviación argentina está en Villa Lugano y en El Palomar, donde realmente se formaron los primeros pilotos y donde Newbery escribió las primeras páginas de esa historia gloriosa.

Pero el mito de Agronomía no molesta ni compite: completa la historia con identidad barrial, con orgullo por lo propio y con una mirada cálida hacia ese pasado lleno de sueños de altura.

Por Pablo L.