Controles sorpresa en los accesos: la Ciudad desplegó la Operación Muro

El operativo se realizó sobre la General Paz, puentes del Riachuelo y puntos estratégicos de ingreso, con controles vehiculares, verificación de documentación y presencia de efectivos, motos, drones, helicópteros y áreas de emergencia.

Un despliegue fuerte en los ingresos a la Ciudad

Los accesos porteños tuvieron una jornada marcada por controles, patrulleros y movimiento policial en distintos puntos de ingreso. Con ese operativo, la Ciudad puso en marcha la Operación Muro para reforzar la seguridad en el límite con la provincia de Buenos Aires, sobre la General Paz y los puentes del Riachuelo.

La medida fue presentada como un despliegue relámpago, simultáneo y masivo. El operativo alcanzó 24 kilómetros de accesos y puentes distribuidos sobre la avenida General Paz y la frontera natural del Riachuelo, una zona clave por donde todos los días entra y sale una enorme cantidad de vehículos y personas.

Según la información oficial, el esquema incluyó 27 pasos peatonales, 48 pasos vehiculares y 16 puntos estratégicos. La idea fue concentrar controles en lugares de circulación intensa, cruces barriales y accesos que conectan la Ciudad con distintos sectores del conurbano bonaerense.

La Operación Muro se suma a los ejes de acción del Gobierno de Jorge Macri en materia de seguridad. Desde la gestión porteña señalaron que el objetivo es atacar el delito y consolidar la caída de las tasas de criminalidad lograda durante la actual administración.

El despliegue demandó una movilización amplia de recursos de la Policía de la Ciudad. Participaron efectivos, cuerpos motorizados, fuerzas especiales, patrulleros, motos, drones y helicópteros. También se sumaron la división K9, Tránsito, Emergencias y Seguridad Comunal, entre otras áreas.

Controles vehiculares y verificación de documentación

Desde las 19 se realizaron múltiples controles vehiculares en distintos accesos. Las tareas incluyeron verificación de documentación de personas y acciones de interceptación vehicular sorpresiva, con foco en puntos donde la circulación suele ser intensa.

Una de las prioridades estuvo puesta en las motos con dos ocupantes. También se controlaron transportes públicos, vehículos de carga ligera y rodados con vidrios polarizados sin habilitación. En ese marco, la Ciudad buscó reforzar la presencia policial en ingresos, puentes y zonas de conexión.

El operativo fue supervisado por el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, en el Anillo Digital Sur, ubicado en avenida 27 de Febrero y General Paz. Allí estuvo acompañado por el ministro de Seguridad, Horacio Giménez; el secretario del área, Maximiliano Piñeiro; y el jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Casaló.

En ese punto, Jorge Macri vinculó el operativo con la decisión política de avanzar sobre el delito. Para el Gobierno porteño, la presencia simultánea en accesos busca marcar un límite de control y prevención en las entradas a la Ciudad.

«Cada delincuente que detenemos es una buena noticia. Esto es decisión política y vamos a seguir haciéndolo»

La frase del Jefe de Gobierno marcó el tono del operativo. También sostuvo que se está construyendo “un muro de control” frente a lo que definió como el desgobierno de Axel Kicillof y la provincia de Buenos Aires. Jorge Macri afirmó que para su gestión la seguridad sí es una prioridad.

El mensaje oficial fue directo y buscó mostrar firmeza en la política de seguridad. Macri también planteó que el Gobierno porteño va a perseguir el delito “allí donde se encuentre”. En esa misma línea, relacionó el operativo con otras acciones como los desalojos y la búsqueda de ley y orden.

El rol del Anillo Digital

La Operación Muro complementa las tareas de saturación que la Policía de la Ciudad realiza todos los días. Además, se apoya en infraestructura tecnológica de control. Uno de los puntos centrales es el Anillo Digital, que supervisa en tiempo real más de tres millones de dominios vehiculares por día.

Ese sistema cuenta actualmente con 814 pórticos lectores de patentes distribuidos en 74 accesos. La herramienta permite seguir el movimiento de vehículos en tiempo real y forma parte del esquema de control que la Ciudad utiliza en sus principales ingresos y salidas.

En un operativo de estas características, la tecnología funciona como apoyo para el trabajo en calle. Mientras los efectivos realizan controles, la lectura de patentes y el monitoreo permiten sumar información sobre los vehículos que circulan. El control territorial se combina con herramientas digitales para reforzar la prevención.

El Gobierno porteño presentó esta estructura como una pieza importante dentro de su política de seguridad. La presencia en los accesos, sumada al monitoreo del Anillo Digital, apunta a detectar situaciones sospechosas, controlar documentación y ordenar la circulación en zonas sensibles.

Cuadrantes sobre la General Paz y puentes del Riachuelo

Para organizar el megaoperativo, la jurisdicción porteña fue dividida en distintos cuadrantes por área norte y sur. Esa planificación permitió desplegar controles al mismo tiempo en varios puntos. La Ciudad ordenó el operativo por zonas para cubrir accesos, puentes peatonales y pasos vehiculares.

Uno de los principales cuadrantes se extendió sobre la General Paz desde el Río de la Plata hasta la avenida Constituyentes. Otro abarcó desde Constituyentes hasta el Acceso Oeste. En esos sectores, se trabajó sobre múltiples cruces vecinales y puentes de conexión barrial.

También se fijaron cuadrantes en áreas mixtas de tránsito pesado y accesos alternativos. Entre los puntos mencionados aparecen zonas que conectan el suroeste del conurbano con la Ciudad, como Puente Alsina y la autopista Buenos Aires-La Plata. El operativo alcanzó corredores usados tanto por tránsito barrial como por circulación de mayor volumen.

Las acciones simultáneas también se multiplicaron en puentes, accesos peatonales y puntos estratégicos de autopistas. Entre ellas figuran la Perito Moreno, Dellepiane y 9 de Julio. La Operación Muro buscó cubrir entradas clave y corredores de conexión dentro del mapa porteño.

En la práctica, el despliegue tuvo una señal clara para quienes circularon por esas zonas: más controles, más presencia policial y más verificación en los ingresos. La Ciudad apostó a un operativo visible, concentrado y de alto impacto sobre sus accesos.

Más efectivos, móviles y equipamiento

El Gobierno porteño también vinculó el operativo con la ampliación de recursos de seguridad de la actual gestión. Según se informó, en dos años y medio se incorporaron más de 5 mil oficiales y la Policía de la Ciudad ya cuenta con 28 mil efectivos.

La gestión también sumó equipamiento para reforzar el trabajo en calle. Se incorporaron más de 400 patrulleros, camionetas, motos y cuatriciclos, además de unidades para traslados de detenidos y 200 bicicletas destinadas a las comisarías.

Dentro del equipamiento informado también aparecen 7 mil nuevos chalecos antibalas con sistema de geolocalización. Ese sistema permite rastrear a los efectivos en tiempo real y forma parte de las herramientas incorporadas para mejorar la seguridad del personal policial.

Además, se adquirieron más de 600 armas de baja letalidad Taser y Byrna. Para el Gobierno porteño, estas incorporaciones acompañan una política de mayor presencia, mayor control y más recursos destinados al orden público.

En ese marco, Jorge Macri volvió a remarcar su postura frente al delito. Dijo que cada detenido representa “un delincuente menos” y que eso permite que cientos de personas puedan vivir con tranquilidad. El Jefe de Gobierno trazó una línea entre la gente buena y los delincuentes.

Operativos de saturación en barrios y centros de trasbordo

La Operación Muro no aparece como una acción aislada dentro del esquema de seguridad porteño. En paralelo, la Ciudad realiza operativos de saturación en estaciones de subte, grandes centros de trasbordo y distintos barrios. La estrategia oficial combina controles en accesos con despliegues en zonas de alta circulación.

Uno de los antecedentes mencionados fue la Operación Tormenta Negra, realizada el mes pasado. Ese operativo tuvo más de 1.500 efectivos desplegados en 15 villas, con un saldo de 27 detenidos, secuestro de drogas y cinco búnkers cerrados.

La comparación muestra el tipo de despliegue que busca sostener la gestión porteña: presencia fuerte, simultaneidad y control territorial. La Operación Muro se suma a una línea de operativos masivos orientados a reforzar el orden público y la seguridad de los vecinos.

En los accesos, el objetivo fue concentrar la atención sobre los puntos por donde se conecta la Ciudad con la provincia de Buenos Aires. En los barrios y centros de trasbordo, la lógica apunta a controlar lugares de movimiento cotidiano. El foco oficial está puesto en prevenir, interceptar y aumentar la presencia policial en zonas sensibles.

La imagen que dejó el operativo fue la de una Ciudad con controles activos en sus bordes, móviles policiales en corredores clave y distintas áreas trabajando al mismo tiempo. La Operación Muro buscó mostrar capacidad de despliegue y decisión política frente al delito, con la General Paz y los puentes del Riachuelo como escenarios principales.

 

Por Pablo L.