Aulas que se mueven, se adaptan y acompañan otra forma de aprender

Un cambio que se ve y se vive en las escuelas

En varias escuelas secundarias de la Ciudad ya se empieza a notar algo distinto apenas se cruza la puerta del aula: los espacios dejaron de ser rígidos y empiezan a moverse. El Gobierno porteño comenzó la entrega de nuevo mobiliario escolar a las primeras 18 secundarias estatales pioneras que implementan la política Secundaria Aprende.

La iniciativa no es solo un recambio de muebles viejos por nuevos. La idea es transformar la forma en que se usa el aula, acompañando un modelo educativo que propone otras dinámicas, más flexibles y más cercanas a cómo aprenden hoy las y los estudiantes.

Mesas que se agrupan, pizarrones que se desplazan, bibliotecas que no quedan fijas contra una pared. Todo está pensado para que el espacio deje de imponer límites y pase a ser una herramienta más del aprendizaje.

Muebles pensados para trabajar distinto

El mobiliario que comenzó a llegar a las escuelas incluye pizarrones móviles, bibliotecas con ruedas, pupitres con formato de trapecio y armarios. Cada elemento fue elegido para facilitar el trabajo colaborativo y permitir que una misma aula tenga más de un frente de trabajo.

Ya no se trata solo de filas mirando al frente. Las aulas pueden reorganizarse según la actividad: debate, producción grupal, investigación, exposición o trabajo individual acompañado.

Las cantidades de mobiliario que recibe cada escuela no son iguales para todas. Se definieron según el tamaño del edificio y el proyecto pedagógico que cada institución diseñó, para que la implementación sea realista y útil, y no algo impuesto desde afuera.

Qué es Secundaria Aprende

Secundaria Aprende es una política pública integral que forma parte del Plan Estratégico Buenos Aires Aprende 2024–2027. Busca construir una escuela secundaria que despierte curiosidad y ganas de aprender, poniendo el foco en el bienestar de las y los estudiantes.

El programa propone revisar no solo qué se enseña, sino también cómo. Reorganiza los tiempos escolares, el trabajo docente y las trayectorias educativas, con una mirada más personalizada y atenta a los distintos ritmos de aprendizaje.

En ese marco, el espacio físico deja de ser un detalle menor. El aula acompaña la propuesta pedagógica y se convierte en un lugar más dinámico, menos encorsetado y más cercano a la realidad cotidiana de los chicos y chicas.

Una implementación que sigue creciendo

La entrega de mobiliario no termina en estas primeras escuelas. Durante 2025 se completará la provisión en las 18 secundarias pioneras estatales, y en 2026 se sumarán otras 52 instituciones.

En total, el plan prevé la distribución de más de 9.000 piezas de mobiliario escolar, acompañando la expansión progresiva de Secundaria Aprende en todo el sistema educativo de la Ciudad.

Actualmente, alrededor de 15.000 estudiantes ya cursan en escuelas que aplican este modelo. En 2026 se sumarán unos 37.000 alumnos más, consolidando un proceso de transformación que apunta a llegar a cada barrio.

Escuelas más humanas y cercanas

Para docentes y directivos, el nuevo mobiliario representa una herramienta concreta. Permite planificar clases de otra manera, salir del esquema único y adaptar las propuestas a cada grupo.

Para las y los estudiantes, el cambio se vive en el día a día. El aula deja de ser un lugar estático y se vuelve un espacio donde moverse, participar y sentirse parte.

En muchos casos, son detalles simples los que marcan la diferencia: poder girar una mesa, acercarse a un pizarrón móvil o trabajar en ronda. Pequeños gestos que habilitan otras formas de aprender.

Un paso más en la transformación educativa

La entrega de este mobiliario es una señal clara de hacia dónde apunta la política educativa porteña. No se trata solo de contenidos, sino de experiencias que acompañen a las y los jóvenes en una etapa clave de su vida.

Aulas flexibles, docentes acompañando trayectorias y estudiantes más protagonistas. La secundaria empieza a parecerse un poco más a lo que los chicos necesitan.

Con estos cambios, la escuela deja de ser solo un lugar al que se va a cumplir horario. Se transforma en un espacio que invita a aprender, compartir y crecer, barrio por barrio, aula por aula.

 

Por Pablo L.