Platos bien servidos, fútbol, barrio y memoria viva en una esquina bohemia
Un restaurante que late al ritmo de Atlanta y del paladar porteño
En Villa Crespo hay lugares que no se explican solo por lo que se come, sino por lo que se siente. En Humboldt 540, a pasos de calles cargadas de historia barrial, el bodegón “Los Bohemios” se ganó un lugar especial en el corazón del barrio. No es solo un restaurante: es una extensión del club, del tablón, de la sobremesa larga y del ritual de comer bien y sin mezquinar.
Identificado de punta a punta con el Club Atlético Atlanta, el bodegón rinde homenaje al apodo del equipo y a una identidad que atraviesa generaciones. Camisetas, colores, fotos y referencias futboleras conviven con mesas familiares y platos que llegan rebalsados, como marca la tradición del buen bodegón porteño.
Platos clásicos, porciones generosas y cocina sin vueltas
Acá nadie se queda con hambre
La carta de Los Bohemios es un viaje directo a la cocina argentina más querida. Nada de pretensiones raras ni platos diminutos. Acá manda la abundancia, esa que te obliga a compartir o a pedir para llevar. Entre los imperdibles aparece la milanesa gigante —verdadera estrella del lugar—, ideal para dividir entre dos o tres, bien dorada y acompañada como corresponde.
Otro plato que pisa fuerte es la milanesa a la napolitana, generosa en queso y salsa, y el filet de merluza con puré duquesa, una combinación clásica que remite a los almuerzos de domingo en familia. Las mollejas al verdeo con papas también se llevan aplausos: bien hechas, sabrosas y servidas sin timidez.
La propuesta se completa con pastas caseras preparadas con recetas tradicionales, salsas simples y contundentes, y ese toque hogareño que distingue a los bodegones de verdad. Todo invita a comer despacio y disfrutar, sin mirar el reloj.
El postre también juega su partido
Dulce final, como manda la tradición
Si después de los platos principales todavía hay lugar —o aunque no lo haya— el flan casero con crema y dulce de leche es casi una obligación. Es de esos postres que llegan a la mesa y generan silencio. Cremoso, bien casero y con una cantidad generosa de dulce de leche, resume el espíritu del lugar: simple, abundante y sin vueltas.
Qué dicen quienes ya pasaron por Los Bohemios
Reseñas que coinciden en lo mismo: se come bien
En plataformas como TripAdvisor y en redes sociales, las opiniones se repiten como un canto de tribuna. “Rico y abundante” es la frase más mencionada. Los comensales destacan la buena atención, la rapidez del servicio y el clima familiar que se respira en el salón.
“Excelente la milanesa Bohemia. Lugar recomendado sin dudas. Era un pendiente”, escribió uno de los visitantes. Otro comentó: “La comida es sencilla y sabrosa, la atención siempre buena y con rapidez. El flan con crema y dulce de leche es una locura”. Opiniones que confirman lo que se ve en cada mesa: platos que entran por los ojos y convencen al primer bocado.
“Un lugar muy agradable, familiar. La atención excelente. La comida muy buena. Porciones abundantes y de buena calidad”.
Un bodegón atravesado por el fútbol y el barrio
Atlanta, Villa Crespo y sentido de pertenencia
El vínculo entre Los Bohemios y Atlanta no es decorativo ni casual. El nombre del restaurante toma directamente el apodo del club, y su estética refuerza esa identidad barrial que define a Villa Crespo. Es un espacio donde conviven hinchas, vecinos de toda la vida y visitantes curiosos, todos unidos por el mismo ritual: sentarse a comer bien.
En un contexto donde muchos restaurantes tradicionales luchan por sostenerse, Los Bohemios encontró una fórmula clara: respeto por la tradición, platos abundantes, precios acordes y un fuerte anclaje en la cultura del barrio. No busca reinventar nada, sino sostener lo que funciona desde siempre.
Un clásico vivo de la gastronomía porteña
Comer como antes, en el corazón de Villa Crespo
Los Bohemios no es solo un bodegón recomendado: es un punto de encuentro. Un lugar donde el fútbol, la comida y la identidad barrial se mezclan en cada mesa. Un emblema gastronómico que celebra a Villa Crespo sin disfrazarse, con platos que honran la memoria culinaria porteña y un ambiente que invita a volver.





