En la esquina de Álvarez Jonte y Gavilán, una familia del barrio mantiene viva la memoria de Diego

Un rincón que late al ritmo del barrio

En La Paternal hay esquinas que cuentan historias, pero pocas como esta. La Cafetería de D10S es mucho más que un bar: es un punto de encuentro, un lugar de memoria y un pedacito del barrio donde Diego Maradona sigue estando presente todos los días.

Desde hace cinco años, el local funciona en Álvarez Jonte y Gavilán, atendido por Claudio, Liliana y su hijo Emanuel. Una familia laburante que puso el corazón para transformar una situación difícil en un espacio lleno de afecto, recuerdos y pasión.

Al entrar, no hay dudas de dónde estás. Las paredes hablan de Diego: camisetas, cuadros, fotos, medallas, trofeos y objetos que fueron llegando solos, como si el lugar los estuviera esperando.

De un salón de fiestas a una cafetería maradoniana

Antes de ser cafetería, el espacio era el salón de fiestas “La Casita de Emanuel”. Con la pandemia, el trabajo se frenó de golpe y hubo que reinventarse. La habilitación decía café bar y por ahí arrancó todo.

La cafetería se inauguró el 2 de noviembre de 2020. Días después, el 25 de noviembre, Diego falleció. Ese golpe cambió para siempre el destino del lugar, justo en una esquina donde Maradona solía parar cuando funcionaba la histórica pizzería La Cuneta.

“La gente empezó a venir y a contar anécdotas: ‘yo lo conocí a Diego acá’, ‘Diego siempre estaba en esta esquina’”

A partir de ahí, vecinos y visitantes comenzaron a acercarse con historias y regalos. Una bandera, un cuadro, una foto. Cada objeto traía una anécdota y sumaba identidad al lugar.

Una familia, una historia compartida

La cafetería es atendida por Claudio, su esposa Liliana, su hijo Emanuel y hasta el gato, que no podía llamarse de otra forma: Diego. Todo es familiar, cercano y sin pose, como el barrio mismo.

Claudio cuenta que durante más de veinte años le hicieron fiestas a la familia Maradona. El vínculo venía de mucho antes, de cuando Doña Tota pasaba a comprar fiambre los fines de semana.

Hoy siguen viniendo. Pasaron Dalma, las hermanas, los cuñados. El lugar sigue creciendo, igual que la historia que lo rodea.

Objetos, arte y emoción constante

Es imposible contar cuántos objetos hay. Siempre aparece algo nuevo. Parte de los cuadros están hechos con venecitas por el artista Marcelo Chiarello, que expone ahí y lleva algunas obras a galerías antes de devolverlas al bar.

También hay una pintura de Agustín Battaglia, regalada especialmente. La imagen elegida fue la última visita de Diego al lugar, cuando estuvo en Argentinos Juniors.

Entre tantas cosas, hay una réplica de la capilla de Nápoles. Un guiño directo al amor eterno entre Diego y esa ciudad italiana.

Turismo, recorridos y encuentros

La cafetería forma parte de recorridos maradonianos. Viene mucho turismo: pasan por la cancha de Argentinos, la Casa de D10S y terminan acá para desayunar o merendar.

Hay proyectos que incluyen Villa Fiorito y hasta un viaje a Nápoles. Son ideas que se van armando de a poco, como todo en este lugar.

Los extranjeros, sobre todo los napolitanos, se emocionan fuerte. Lloran, se quedan en silencio y dicen que acá sienten algo distinto.

Eventos, fútbol y vida cotidiana

En La Cafetería de D10S pasan cosas todo el tiempo. Hay cumpleaños, reuniones y pizza libre. Se juntaron los Cebollitas, se pasan los partidos de Argentinos cuando juega de visitante y el lugar se llena.

El menú acompaña esa mezcla. Café, almuerzos y platos sin tanto horario. A veces una mesa toma café con leche y al lado alguien come una milanesa napolitana.

La realidad cambió y el bar se adaptó. La gente pide comida a cualquier hora, incluso cuando el cierre está cerca.

Un barrio que despertó con su ausencia

Diego era un vecino más. Eso se entendió del todo cuando se fue. Ahí aparecieron los murales, los homenajes y la necesidad de recordarlo.

Claudio recuerda charlas largas con él, en fiestas, lejos del ruido mediático. Un Diego sencillo, cercano y especial, como su familia.

Sueños, proyectos y puertas abiertas

Por ahora, el proyecto es dejar que el lugar siga creciendo solo. Hay ganas de abrir de noche, domingos y feriados, pero la situación no lo hace fácil.

La Cafetería de D10S abre de lunes a sábados de 10 a 17. Para eventos, el contacto está siempre disponible y las redes muestran lo que se vive puertas adentro.

En La Paternal, Diego no es pasado. Está en cada foto, en cada charla y en cada lágrima. Y esta esquina lo confirma todos los días.

 

Por Pablo L.