La Ciudad sostiene propuestas deportivas accesibles para que personas con discapacidad disfruten el verano con apoyos y acompañamiento

El verano también es derecho a jugar y participar

Cuando llega el verano y las colonias empiezan a funcionar en parques y polideportivos, el derecho al juego y al deporte también tiene que estar garantizado. En la Ciudad de Buenos Aires, las Colonias de Verano se convierten en un espacio de encuentro, movimiento y disfrute para personas con discapacidad.

Estas propuestas no son solo actividades recreativas. Son momentos para compartir, socializar y sentirse parte, en entornos cuidados y pensados para que cada persona pueda participar a su manera.

Durante toda la temporada de verano, las colonias funcionan como un punto de referencia para muchas familias. Un lugar donde el juego no excluye y donde el acompañamiento forma parte de la propuesta.

Acompañamiento con mirada en la accesibilidad

En este trabajo, BA Discapacidad acompaña las iniciativas deportivas con una mirada puesta en la accesibilidad. No se trata solo de sumar actividades, sino de pensar los apoyos necesarios para que la participación sea real.

El trabajo se realiza en articulación con el área de Deportes y con los equipos docentes a cargo de las colonias. La planificación conjunta permite adaptar dinámicas y generar condiciones que contemplen distintas trayectorias.

La idea central es clara: que nadie quede afuera por falta de apoyos. La accesibilidad no es un extra, es parte del diseño de las propuestas.

Colonias pensadas para participar de verdad

Las colonias de verano representan una oportunidad concreta para que personas con discapacidad accedan a actividades deportivas y recreativas. No como excepción, sino como parte de la propuesta general.

Las actividades se desarrollan en distintas sedes de la Ciudad, preparadas para recibir a personas con diferentes tipos de discapacidad. Los espacios y las dinámicas se adaptan según las necesidades de cada grupo.

Cada jornada combina juego, movimiento y momentos compartidos al aire libre. El foco está puesto en el disfrute, sin presiones ni exigencias que no respeten los tiempos de cada participante.

Parque Sarmiento: espacios específicos para acompañar procesos

Este verano, el Parque Sarmiento suma dos espacios específicos dentro de las colonias. Son propuestas pensadas para acompañar realidades concretas y brindar mayor contención.

El Espacio Azul está destinado a niños de 6 a 14 años con Trastorno del Espectro Autista que requieren acompañamiento terapéutico propio. Un entorno cuidado que prioriza la calma, la previsibilidad y el bienestar.

Por su parte, el Espacio Crecer está orientado a niños de 6 a 14 años con discapacidad intelectual que aún no cuentan con control de esfínteres. Se contemplan procesos madurativos diferenciados y la posibilidad de contar con acompañante terapéutico.

En ambos espacios, la presencia de acompañantes terapéuticos está prevista cuando la situación lo requiere. El acompañamiento es parte del derecho a participar, no una barrera.

Grupos cuidados y trabajo con las familias

Actualmente, 50 niños participan de las colonias que se desarrollan en el Parque Sarmiento. Los grupos son reducidos, lo que permite un seguimiento más cercano y respetuoso.

El trabajo no se limita al momento del juego. También hay un vínculo constante con las familias, que acompañan los procesos y forman parte de la experiencia.

Docentes, equipos y acompañantes construyen juntos un espacio donde cada chico pueda sentirse seguro. El objetivo es que el verano sea una experiencia positiva, llena de recuerdos compartidos.

Eliminar barreras y ampliar oportunidades

El acompañamiento de BA Discapacidad en las colonias forma parte de una política pública más amplia. Una política que busca eliminar barreras y generar igualdad de oportunidades.

Promover el acceso al deporte y al juego no es algo estacional. Es una línea de trabajo que atraviesa todo el año, pero que en verano cobra especial fuerza.

Las colonias inclusivas muestran que, cuando hay decisión y acompañamiento, la participación plena es posible. Jugar, moverse y compartir también es un derecho.

 

Por Pablo L.