Actividades deportivas y recreativas accesibles para compartir, jugar y encontrarse al aire libre
Un verano distinto, con el cuerpo en movimiento
El jueves 22 de enero arrancaron en el Parque de la Ciudad unas jornadas que llegaron para romper con la idea de que el deporte es solo para algunos. En pleno verano, el predio se llenó de risas, pasos torpes, abrazos y ganas de moverse, en una propuesta pensada para que nadie quede afuera. La actividad deportiva y recreativa accesible se convirtió en una excusa para encontrarse, compartir el aire libre y disfrutar sin exigencias ni presiones.
La iniciativa está impulsada por la Subsecretaría de Discapacidad del Gobierno de la Ciudad y forma parte de las propuestas de verano que cada año se desarrollan en el parque. Esta vez, el foco estuvo puesto en adaptar las actividades para garantizar la participación de personas con discapacidad, apostando a una experiencia real de inclusión. No se trata solo de mirar, sino de ser parte, de jugar, de probar, de moverse a su propio ritmo.
Jugar, moverse y pasarla bien
Las jornadas están coordinadas por dos profesores de educación física que le ponen el cuerpo y el corazón a cada encuentro. Desde una lógica bien lúdica y cercana al deporte amateur, las propuestas priorizan el disfrute antes que el rendimiento. Acá no hay competencias ni marcas que superar, solo ganas de moverse, reírse y compartir un buen momento en comunidad.
Durante el primer encuentro participaron más de 25 personas adultas con discapacidad intelectual. Fue una tarde atravesada por juegos simples, ejercicios adaptados y muchas charlas entre actividad y actividad. El movimiento apareció como una forma de encuentro, donde cada uno pudo expresarse desde su lugar, sin apuros y sin miradas juzgadoras.
“Venir al parque, jugar y moverse con otros nos hace bien a todos, no importa cómo sea cada cuerpo”
Un parque que se vive entre todos
Las actividades se desarrollan en convivencia con la dinámica habitual del Parque de la Ciudad. Familias que pasean, gente que corre, chicos que andan en bici y, en el medio de todo eso, un grupo que juega, se mueve y comparte. El espacio público se transforma cuando se lo habita de manera diversa, cuando se lo llena de miradas distintas y experiencias compartidas.
La participación es libre y gratuita, y no hace falta anotarse previamente. Cualquiera puede acercarse, mirar, sumarse o simplemente acompañar. La idea es que el parque sea un lugar de encuentro real, donde la inclusión no sea un discurso sino algo que pasa en el día a día.
Acompañamiento para que nadie quede afuera
Con el objetivo de ampliar el acceso y garantizar la participación, el área de discapacidad facilita el traslado en bus para quienes quieran sumarse. Este acompañamiento se realiza en articulación con organizaciones de la sociedad civil, que cumplen un rol clave acercando a las personas y fortaleciendo los lazos comunitarios. El traslado también es una forma de inclusión, porque permite que más personas puedan decir presente.
Desde BA Discapacidad se promueve activamente el trabajo conjunto con distintas organizaciones para ampliar la convocatoria. En la primera jornada participó la Asociación Juvenil Araucana, sumando su experiencia y acompañamiento. Cuando el Estado y las organizaciones se juntan, las propuestas crecen y llegan más lejos.
Una política pública que se vive en el barrio
Estas jornadas continuarán desarrollándose los días 29 de enero, y 5 y 12 de febrero, de 17.30 a 19.30 h. Cada encuentro renueva la apuesta por un verano más inclusivo, donde el juego y el deporte sean un derecho ejercido y no una promesa. El derecho al juego también se construye con acciones concretas, en plazas, parques y espacios abiertos.
De esta manera, la Ciudad sigue impulsando políticas públicas que promueven el uso pleno del espacio público, el deporte y la recreación como herramientas de inclusión. El verano se vuelve más lindo cuando se comparte, cuando el parque se llena de movimiento y nadie queda mirando desde afuera.
Cada jornada deja algo más que cansancio en el cuerpo: deja vínculos, confianza y ganas de volver. En tiempos donde muchas veces prima el encierro, estas propuestas recuerdan que el espacio público sigue siendo un lugar para encontrarse. Salir, jugar y compartir también es hacer comunidad.





