Entre Serrano y Thames permanece una construcción ligada a los primeros años industriales de Villa Crespo y al teatro popular porteño. El llamado Conventillo de la Paloma inspiró a Alberto Vacarezza para uno de sus sainetes más conocidos y, décadas después, recibió protección patrimonial para impedir su demolición.
Una vivienda vinculada al crecimiento industrial
El origen del edificio está relacionado con la fábrica de calzado La Nacional, instalada en la zona a fines del siglo XIX. Su gerente, Salvador Benedit, encargó una vivienda para alojar a trabajadores, muchos de ellos inmigrantes. El inmueble tenía accesos por Serrano y Thames y se organizaba alrededor de largos pasillos interiores.
En sus primeros tiempos llegó a contar con numerosas habitaciones ocupadas por varias personas y con servicios sanitarios limitados. Allí convivieron trabajadores de distintos orígenes, en un contexto marcado por el crecimiento fabril de Villa Crespo y la llegada de población inmigrante.
Del conventillo al escenario
Una historia transmitida alrededor del lugar habla de una mujer conocida como “la Paloma”, que habría vivido allí. Esa leyenda fue tomada por Alberto Vacarezza como inspiración para “El conventillo de la Paloma”, estrenado en 1929 con intérpretes como Libertad Lamarque y Tito Lusiardo.
El sainete alcanzó una fuerte repercusión dentro del teatro argentino y terminó asociando definitivamente el nombre del edificio con la obra. Con el paso de los años, tanto la fábrica como el conventillo atravesaron etapas de cierre, deterioro y conflictos vinculados con la propiedad.
La protección que frenó su demolición
En medio de una disputa judicial por una deuda hipotecaria llegó a programarse una subasta del inmueble, que finalmente fue suspendida. Paralelamente, la Ciudad aplicó una medida de protección y en 2004 el edificio quedó catalogado como patrimonio urbano con nivel de protección estructural.
Esa catalogación impide su demolición y preserva las características principales de una construcción que todavía conserva elementos originales. Las fuentes mencionan azulejos y mosaicos de época, además del pasaje que atraviesa la manzana entre Thames y Serrano.





