El barrio fue escenario de actividades gratuitas pensadas para las infancias durante febrero, con propuestas al aire libre y en espacios culturales
Mientras el verano sigue a pleno en la Ciudad, en Agronomía se multiplicaron las actividades para chicos y chicas. La idea fue simple: aprovechar los espacios verdes y las propuestas culturales del barrio para ofrecer alternativas de juego, aprendizaje y encuentro, todo con entrada libre y gratuita. Talleres de arte, juegos en la plaza y actividades en la FAUBA marcaron una semana diferente para las infancias.
Jugar, aprender y disfrutar al aire libre
En la Plaza de Agronomía, la Comuna organizó jornadas recreativas con juegos de kermés, actividades deportivas y estaciones de arte donde los chicos pudieron pintar, dibujar y llevarse sus propias creaciones. La actividad no solo convocó a los más chicos: las familias se sumaron al mate y la charla, generando un verdadero clima de encuentro barrial.
Los juegos tradicionales, como la soga, el emboque y la rayuela, compartieron espacio con dinámicas modernas de expresión corporal y pequeños desafíos deportivos. Las sonrisas y las risas fueron la constante de una tarde que combinó diversión y comunidad.
La FAUBA abrió sus puertas para un verano con ciencia y naturaleza
El Jardín Botánico Lucien Hauman, dentro de la Facultad de Agronomía, fue otro de los puntos de encuentro. Allí se realizaron talleres de jardinería para chicos y recorridas guiadas donde se enseñó a reconocer plantas, flores y pequeños insectos del entorno urbano.
Los talleres, pensados para la curiosidad infantil, incluyeron actividades como la creación de mini huertas en macetas, el reconocimiento de hojas y el armado de herbarios caseros. Las guías y los docentes de la FAUBA resaltaron la importancia de estas actividades para acercar a los niños a la naturaleza en un contexto urbano.
“Nunca había visto cómo se planta una semilla, ahora quiero tener mi propia huerta”, contó Sofía, de 7 años, después del taller de jardinería en la FAUBA.
Arte, juego y cultura para toda la familia
El Espacio Cultural El Hueco también se sumó con talleres abiertos de títeres, manualidades y expresión plástica. Las propuestas apuntaron a que chicos y grandes compartieran un momento diferente, alejados de las pantallas y cerca de la creatividad.
Los talleres fueron pensados como una puerta para la participación vecinal, donde la cultura y el juego se mezclan sin necesidad de inscripción previa ni requisitos. “Queríamos que cualquier chico o chica pudiera sumarse, aunque fuera por un rato, y llevarse una experiencia distinta”, comentaron desde la organización.
Las actividades continuarán durante marzo con nuevas propuestas abiertas a la comunidad, combinando educación, juego y arte.
Un verano con espíritu barrial
Estas propuestas no solo entretuvieron a los chicos, sino que fortalecieron los lazos vecinales. Muchos vecinos destacaron la importancia de contar con espacios donde las infancias puedan encontrarse, jugar y aprender cerca de casa, sin necesidad de grandes traslados ni gastos.
Las actividades barriales demuestran que, con un poco de organización y mucha voluntad, se puede generar un verano distinto, pensado para la comunidad y cargado de momentos para recordar.