Convocatoria abierta a talleres literarios gratuitos en la Casa de la Lectura y la Escritura
Una propuesta cultural del Gobierno porteño para fomentar la escritura creativa y el encuentro vecinal a través de la palabra
Un espacio de lectura, creación y comunidad en Villa Crespo
Desde el 28 de mayo y hasta el 6 de junio de 2024 la Casa de la Lectura y la Escritura abre sus puertas a todos los vecinos interesados en descubrir el poder de las palabras y la escritura creativa.
Este espacio de Villa Crespo se convierte en un punto de encuentro para quienes quieran contar historias, compartir relatos y aprender de la mano de docentes y escritores con experiencia en el barrio.
Los talleres incluyen narrativa breve, poesía, crónicas barriales, literatura infantil y autobiografías. Cada propuesta está pensada para que todos, sin importar edad o nivel, se animen a escribir.
Además, la sala de lectura y biblioteca popular ofrece libros donados por la comunidad, revistas literarias y ejemplares únicos para consultar y llevar prestados.
“Leer y escribir son formas de entendernos, de dialogar y también de transformar lo cotidiano”.
Inscripción y modalidad
Las inscripciones se realizan de forma gratuita en Lavalleja 924, con DNI y comprobante de domicilio. Los cursos se dictan en turnos vespertinos para adaptarse a la rutina de trabajo y estudio de cada vecino.
Durante las mañanas, la Casa abre como centro de lectura para quienes buscan un espacio tranquilo, mientras que por las noches proyectan cortometrajes literarios y organizan debates.
Un bloque de actividades inclusivas garantiza lecturas en braille para personas con discapacidad visual y audiolibros en tablets para quienes prefieren escuchar.
Docentes e inclusión
Los docentes, entre los que se cuentan María López, autora local de poesía, y Pedro Martín, narrador de crónicas urbanas, guían las clases con un estilo cercano, compartiendo trucos, ejercicios prácticos y ejemplos del barrio.
Se ofrece un servicio de mentorías personalizadas donde cada vecino recibe devoluciones directas sobre sus textos, creando un vínculo cercano con los docentes y con otros talleristas.
El programa promueve además prácticas de escritura colectiva, donde se crean textos por turnos y se fomenta el trabajo en equipo y la escucha activa.
Con diseños sencillos y sin formalismos, los encuentros se desarrollan en un clima de confianza, mate compartido y charlas que extienden el aula hasta la vereda.
Actividades complementarias
En paralelo, se realizan encuentros abiertos en plazas cercanas, donde lectores y escritores llevan sus textos al aire libre y animan a otros a sumarse con lecturas improvisadas.
Un ciclo de charlas con autores invitados recorre trayectorias personales, procesos de creación y reflexiones sobre literatura y comunidad.
La Casa organiza además ferias de intercambio de libros cada quincena, donde los vecinos pueden cambiar sus lecturas con otros participantes.
Para el cierre del ciclo, se plantea una muestra colectiva con lecturas en vivo, performances de poesía slam y una publicación impresa con los mejores textos surgidos en los talleres.
Mirada al futuro barrial
Vecinos de Almagro, Caballito y Chacarita también participan, reforzando lazos entre barrios y fomentando la diversidad de voces.
El Ministerio de Cultura aporta materiales: cuadernos, lápices, papeles reciclados y tintas para que nadie se quede sin escribir por falta de herramientas.
Al finalizar la inscripción, se entregan kits de bienvenida que incluyen un cuaderno personalizado y una pluma de regalo.
El evento promociona una gran fiesta de la palabra para el 8 de junio en la plaza Centenario, con lecturas al aire libre e instalación de texto móvil que invita a los paseantes a dejar frases.
Los jóvenes encuentran en estos talleres un espacio para expresarse y explorar identidades, mientras los más grandes redescubren la pasión por la lectura.
Vecinas y vecinos celebran la iniciativa en redes sociales, compartiendo fotos de sus cuadernos y fragmentos de sus obras con el hashtag #PalabraBarrial.
El entusiasmo es tal que algunos participantes ya planean formar un club de lectura permanente que funcione más allá de las fechas del ciclo.
De esta manera, la Casa se convierte en un motor de tejido social, generando nuevos vínculos y despertando la curiosidad por la cultura en cada rincón del barrio.