Durante 2025 se instalaron más de 40 semáforos y se sumaron más de 80 reductores para cuidar a peatones y ordenar el tránsito

Más semáforos para cruces complicados y pedidos del barrio

Caminar por la Ciudad no es solo ir de un punto a otro: es cruzar esquinas, esperar el colectivo, llevar a los chicos al colegio o volver tarde del laburo. En ese día a día, la seguridad vial se volvió una preocupación concreta para muchos vecinos, y por eso durante 2025 se avanzó con nuevas medidas para ordenar el tránsito.

A lo largo del año se instalaron más de 40 nuevos semáforos en distintas comunas, con el objetivo de hacer más seguros los cruces donde antes reinaba la confusión. La mayoría de estas obras surgieron a partir de pedidos vecinales, que llegaron a través de reclamos formales y relevamientos barriales.

Los nuevos dispositivos se distribuyeron desde la Comuna 1 hasta la 15, cubriendo tanto zonas céntricas como barrios más residenciales. La idea fue llevar soluciones donde el tránsito ya era un problema cotidiano, especialmente en esquinas con mucho movimiento y poca visibilidad.

Esquinas clave y cruces donde antes se pasaba con miedo

Entre los cruces donde se colocaron semáforos aparecen nombres bien conocidos por cualquiera que se mueva por la Ciudad. Avenidas como Córdoba y Laprida, Nazca y Asunción, o Belgrano y Pichincha sumaron señalización para ordenar el paso de autos y peatones.

También se incorporó un nuevo cruce peatonal en la Ciudad Universitaria, una zona con circulación constante de estudiantes, docentes y trabajadores. Ahí la prioridad fue proteger a quienes caminan, en un entorno donde el flujo vehicular nunca se detiene del todo.

Además de los reclamos de vecinos, muchas instalaciones respondieron a pedidos del Ministerio de Educación y de autoridades académicas. Mejorar el acceso a escuelas y centros de estudio fue un punto clave a la hora de definir dónde intervenir.

“Cuando el semáforo apareció en la esquina, cruzar dejó de ser una lotería”, contó una vecina que camina todos los días por una avenida muy transitada.

Reductores de velocidad para bajar un cambio en los barrios

No todo pasa por los semáforos. Durante 2025 también se avanzó fuerte con la instalación de reductores de velocidad en calles internas. En total se concretaron 81 intervenciones pensadas para frenar el exceso de velocidad en zonas residenciales.

Estos dispositivos se colocaron en puntos donde se detectaron situaciones de riesgo, ya sea por antecedentes de siniestros o por la dinámica diaria del barrio. La prioridad fue cuidar a quienes caminan y circulan en bici, especialmente en calles angostas.

Barrios como Palermo, Villa del Parque, Saavedra y La Boca fueron algunos de los que sumaron reductores. En muchos casos, los vecinos venían reclamando hace tiempo una solución para autos que pasaban a toda velocidad.

Escuelas, clubes y zonas comerciales bajo la lupa

El análisis previo no fue al azar. Para definir dónde colocar reductores, se tuvo en cuenta la cercanía a escuelas, clubes de barrio y centros comerciales a cielo abierto. Son lugares donde el movimiento peatonal es constante y cualquier descuido puede terminar mal.

En horarios pico, muchas de estas calles se llenan de chicos, familias y adultos mayores. Bajar la velocidad de los autos se volvió una necesidad urgente, más que una cuestión estética o de comodidad.

Las intervenciones buscaron cambiar hábitos y generar mayor conciencia vial. La presencia de un reductor obliga a prestar atención y a entender que la calle no es solo para pasar rápido.

Una Ciudad que se construye con reclamos y participación

Uno de los puntos más destacados de estas medidas fue la participación vecinal. Muchas de las obras se hicieron porque alguien levantó la mano y pidió una solución. El reclamo barrial volvió a mostrarse como una herramienta efectiva.

Lejos de grandes anuncios, estas intervenciones impactan en lo cotidiano: cruzar más tranquilo, dejar que los chicos jueguen en la vereda o caminar sin mirar para todos lados. Son cambios chicos que mejoran la vida diaria.

Con más semáforos y reductores, la Ciudad avanzó durante 2025 en una movilidad más ordenada. El desafío sigue siendo sostener estas políticas y escuchar lo que pasa en cada barrio.

 

Por Pablo L.