Alertan por carteles falsos que simulan errores y terminan instalando virus en tu computadora

Un aviso que parece inofensivo, pero es una trampa

Imaginate que estás navegando tranquilo y de golpe aparece un cartel que dice que algo falló. Puede ser el navegador, el sistema operativo o una página que no termina de cargar. El mensaje suena lógico, incluso familiar. Pero detrás de ese aviso puede esconderse una maniobra pensada para que instales un virus sin darte cuenta.

Así funciona lo que se conoce como “ClickFix”, una técnica que no necesita grandes conocimientos técnicos para engañar. Se apoya en algo mucho más simple: la confianza y la urgencia. Te muestran un problema falso y te ofrecen la solución en el mismo botón, todo armado para que actúes sin pensar demasiado.

No importa si usás Windows, MacOS o Linux. La trampa puede adaptarse a cualquiera de esos entornos porque no apunta al sistema en sí, sino a la persona que está frente a la pantalla. El blanco no es la computadora, sos vos, que querés resolver rápido un supuesto error.

¿Por qué se llama ClickFix?

El nombre tiene que ver con lo que aparece en el aviso. En general, el mensaje incluye un botón relacionado con el verbo “to fix”, que en inglés significa “arreglar”. Es decir, te invitan a “solucionar” el problema con un simple clic. El engaño está disfrazado de ayuda técnica.

Los textos pueden variar, pero suelen repetir el mismo patrón: “Actualizá el navegador”, “Se detectó un error”, “Completá un CAPTCHA para continuar”, “La carga está demorando demasiado”. Todo parece creíble, porque son situaciones que ya vivimos mil veces en internet. La simulación está tan bien hecha que baja la guardia.

El paso a paso que te lleva directo al problema

Una vez que hacés clic, el cartel no se queda ahí. Te guía con instrucciones claras, casi como si fuera un tutorial oficial. La idea es que sigas los pasos convencido de que estás resolviendo algo. Te dan órdenes simples para que ejecutes un comando sin saberlo.

Entre las indicaciones más comunes aparece la de copiar un código que supuestamente arregla el error. Después te piden que presiones las teclas [Win] + [R] o que abras PowerShell o la Terminal. Todo parece técnico, pero accesible. El truco es que pegues y ejecutes ese contenido en tu propio sistema.

Cuando pegás el código y apretás Enter, el comando se ejecuta con los permisos del usuario que está usando la máquina. Y ahí es donde se abre la puerta al verdadero problema. En lugar de solucionar nada, estás habilitando la descarga de malware que puede comprometer tu equipo.

Lo que ocurre detrás de escena

Ese botón que parecía inofensivo en realidad copia al portapapeles una instrucción específica. No es un texto cualquiera, sino una orden lista para ser ejecutada. La trampa está en que el sistema confía en lo que vos mismo pegás.

Al abrir la ventana Ejecutar o una consola, estás entrando en un espacio donde la computadora recibe órdenes directas. Si ahí pegás lo que el cartel te indicó, el equipo lo toma como válido. Desde ese momento puede comenzar la instalación silenciosa de un virus que robe información o altere el funcionamiento del dispositivo.

Puede aparecer en cualquier lado

Estas ventanas falsas no siempre están en sitios obviamente sospechosos. A veces aparecen en páginas legítimas que fueron manipuladas, y otras veces en sitios falsos creados para campañas de phishing. El engaño puede llegar por distintos caminos, incluso a través de un mail o mensaje que parece real.

Por eso no alcanza con confiar solo en el diseño o en el logo que ves en pantalla. Los ciberdelincuentes saben copiar muy bien la estética de empresas y servicios conocidos. La apariencia profesional no garantiza que sea auténtico.

Cómo evitar caer en la trampa

Si recibís un correo o mensaje inesperado, lo primero es frenar. Revisá quién lo envía y desconfiá si algo no cierra. La urgencia es una de las armas más usadas para que actúes sin pensar.

No hagas clic en enlaces si no estás completamente seguro de su origen. Y prestá atención al contenido: errores de redacción, pedidos exagerados o amenazas de bloqueo inmediato suelen ser señales de alerta. Desconfiar un segundo puede ahorrarte un problema grande.

Hay algo clave que conviene tener siempre presente: ninguna página legítima ni ningún navegador real te va a pedir que abras PowerShell, la Terminal o que ejecutes comandos manualmente para “arreglar” algo. Si te piden que escribas instrucciones en una consola, es casi seguro que es un engaño.

“Si una comunicación te genera dudas o te resulta extraña, no hagas clic y buscá información por canales oficiales”.

La mejor defensa sigue siendo la conciencia digital. Saber que estas técnicas existen ya es un paso enorme. Internet puede ser una herramienta increíble, pero también un espacio donde circulan trampas cada vez más sofisticadas. Un solo clic puede marcar la diferencia entre estar seguro o comprometer tu equipo.

 

Por Pablo L.