El Mercado de Pulgas sumará una plaza junto a su histórico galpón

La manzana de Dorrego y Álvarez Thomas se prepara para sumar un nuevo espacio de encuentro al aire libre. En un sector que hasta hace poco funcionaba como estacionamiento, la Ciudad avanza con una plaza de 2.101 metros cuadrados que quedará integrada al entorno del Mercado de Pulgas.

Un espacio verde para más de 70.000 vecinos

La obra se desarrolla sobre la esquina de General Enrique Martínez y Concepción Arenal. El proyecto prevé senderos accesibles, veredas más amplias, bocacalles niveladas y una mejor conexión peatonal con el mercado y con las plazas Mafalda y Clemente.

La nueva plaza contará con 50 árboles y luminarias LED. Entre las especies previstas aparecen jacarandá, fresno, pata de vaca, anacahuita y yerba de bugre. La intervención busca sumar sombra, mejorar la iluminación del sector y beneficiar de manera directa a más de 70.000 personas.

También se instalarán grandes pérgolas metálicas con vegetación. Estas estructuras seguirán la estética del galpón y estarán pensadas para generar áreas frescas durante los días de altas temperaturas, además de ofrecer lugares de permanencia dentro del espacio público.

Los trabajos ya incluyen el retiro de materiales del antiguo playón y la reparación del muro externo del mercado. En paralelo, se avanza con la demolición de la calzada de Enrique Martínez, el ensanche de las veredas y la excavación de las bases destinadas a las pérgolas.

La siguiente etapa contempla nuevas veredas, instalaciones eléctricas y tareas sobre la fachada. El objetivo informado es completar la plaza hacia el mes de octubre.

De mercado de abasto a paseo de antigüedades

El actual Mercado de Pulgas nació a mediados de la década de 1930. El gran galpón de la manzana fue construido para abastecer de frutas y verduras a los vecinos de Colegiales, función que mantuvo durante varias décadas.

El edificio quedó sin actividad cuando cambiaron las formas de comercialización y aparecieron otros mercados. Esa etapa de abandono terminó en 1988, cuando el predio volvió a abrir con un perfil dedicado a las antigüedades, los objetos usados y las piezas de colección.

La recuperación reunió a restauradores, artesanos, coleccionistas y vendedores de objetos de distintas épocas. Con el tiempo, el lugar se consolidó como un punto para encontrar muebles, vajilla, juguetes, lámparas, discos, cuadros, piezas decorativas y materiales destinados a escenografías o vestuarios.

En diciembre de 2005 el deterioro del galpón obligó a cerrar el mercado de manera temporal. Mientras los puestos funcionaban en otro predio, la estructura atravesó una remodelación que incluyó techos, accesos, iluminación, estacionamiento y una nueva distribución interna.

La reapertura se produjo en 2011. Actualmente, el mercado reúne más de 160 locales y combina la venta de muebles usados, objetos reciclados, artesanías y coleccionables con servicios de pulido, encolado, lustre y restauración.

Mejoras recientes en el predio

Durante el último año también se realizaron trabajos dentro y fuera del mercado. En el exterior se limpiaron y pintaron los muros, se renovaron vidrios, rejas y carteles; en el interior se reemplazaron cielorrasos y se incorporaron nuevas luminarias.

Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público, vinculó la nueva plaza con la capacidad del Mercado de Pulgas para adaptarse a lo largo del tiempo. Según explicó, la intervención permitirá recuperar un sector sin uso y sumar otro lugar de encuentro para los vecinos.

La obra se integra a una política más amplia de incorporación de espacios verdes. Dentro de esa línea también fueron anunciados proyectos en San Cristóbal y Villa Urquiza, además de la plaza inaugurada el año pasado en Villa Santa Rita.

Por Pablo L.