Iluminan por primera vez la Medalla Milagrosa

La fachada del Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa ya cuenta con iluminación nocturna en Parque Chacabuco. La intervención incluyó 31 proyectores de luz cálida y dos columnas, orientados hacia el frente sobre Curapaligüe y el lateral que da a Asamblea. El templo, reconocido por sus vitrales y sus dos torres, ahora gana presencia también después del atardecer.

Un nuevo recorrido para la fachada

Los equipos fueron dispuestos para destacar los rasgos arquitectónicos del santuario desde sus dos avenidas. La iglesia, que también puede reconocerse desde la Autopista 25 de Mayo, tiene una cúpula de 40,70 metros, rodeada por cuatro torres menores y coronada por una imagen de la Virgen de más de cinco metros de altura.

El edificio neorrománico cuenta con tres naves y dos torres frontales, con campanario carrillón de seis campanas y cuatro relojes. La nueva iluminación se suma a esos elementos exteriores, mientras que el interior conserva como uno de sus principales atractivos el conjunto de vitrales.

Un programa que llegará a los 48 barrios

La obra integra un plan del Gobierno porteño que contempla 85 fachadas y monumentos históricos. El proyecto combina un corredor de edificios patrimoniales en el casco histórico y el eje cívico —con sectores como Avenida de Mayo y Florida— con intervenciones en los demás barrios, donde se prevé iluminar al menos una construcción representativa en cada uno.

En algunos puntos se instalarán luminarias por primera vez y en otros se renovarán equipos antiguos con tecnología más eficiente. Según el objetivo informado por la Ciudad, las obras buscan resaltar el patrimonio, fortalecer la identidad nocturna de los barrios y mejorar las condiciones de seguridad en el espacio público.

Los vitrales y la historia del santuario

La iglesia reúne casi 150 vitrales, la mayor cantidad en un templo porteño. Sus escenas se vinculan principalmente con santos de la Familia Vicentina y con las apariciones de la Virgen a Santa Catalina Labouré. Las piezas fueron realizadas por el artista catalán Antonio Estruch, cuyo trabajo también puede verse en la confitería Las Violetas, en Almagro.

La construcción fue impulsada por las Hijas de la Caridad y recibió el aporte de Adelia Harilaos de Olmos, quien financió más de la mitad de la obra. El resto se reunió mediante donaciones, sorteos y actividades comunitarias. La piedra fundamental se colocó en 1930, en la esquina de Curapaligüe y Asamblea, y el proyecto definitivo fue diseñado por el arquitecto Carlos Massa.

El santuario se inauguró el 22 de noviembre de 1941 y este año cumplirá 85 años. La fecha coincide con el mes de la Medalla Milagrosa: cada 27 de noviembre, miles de fieles se acercan al templo, uno de los puntos de devoción más convocantes de la Ciudad.

Por Pablo L.