Espacios frescos, abiertos y gratuitos para cuidarse cuando el calor aprieta
La Ciudad activa una red clave ante las altas temperaturas
Cuando el calor se vuelve pesado y el cuerpo empieza a pedir un respiro, la Ciudad pone en marcha una herramienta fundamental. Los refugios climáticos son espacios pensados para que vecinos y visitantes puedan protegerse del calor extremo, descansar un rato y seguir con sus actividades sin poner en riesgo la salud.
En este contexto, el Servicio Meteorológico Nacional incluyó a la Ciudad de Buenos Aires en nivel naranja por temperaturas altas, una advertencia que indica que el calor puede resultar peligroso, especialmente para personas mayores de 65 años, niñas, niños y otros grupos de riesgo.
Ante este escenario, el Gobierno porteño dispuso 252 refugios climáticos abiertos al público, lugares confortables y frescos donde es posible resguardarse, hidratarse, sentarse a la sombra o simplemente bajar un cambio cuando el termómetro no da tregua.
Qué son y para qué sirven los refugios climáticos
Los refugios climáticos no son centros de atención médica ni espacios de emergencia sanitaria. Son lugares de cuidado preventivo, pensados para reducir los riesgos asociados a las altas temperaturas, como golpes de calor, deshidratación o malestares generales.
Funcionan como puntos de alivio térmico, donde la temperatura es notablemente más baja que en la calle. Allí se puede descansar, tomar agua, refrescarse y retomar fuerzas, algo clave en jornadas largas y sofocantes.
La propuesta apunta especialmente a quienes pasan mucho tiempo en la vía pública, realizan trámites, trabajan al aire libre o simplemente necesitan un lugar fresco para cuidarse.
Refugios en espacios cerrados: aire y alivio
Muchos de los refugios funcionan en espacios cerrados que cuentan con aire acondicionado o que, por sus características edilicias, mantienen temperaturas más agradables que el exterior.
Entre ellos se encuentran escuelas, bibliotecas, centros culturales y museos. Lugares conocidos y accesibles que se transforman en aliados contra el calor.
Algunos ejemplos son la Usina del Arte, ubicada en Caffarena 1, y el Museo de Arte Popular José Hernández, en Avenida del Libertador 2373. Espacios amplios, cómodos y preparados para recibir al público durante las jornadas de altas temperaturas.
Refugios al aire libre: sombra y naturaleza
La red de refugios climáticos también incluye espacios al aire libre que, gracias a la sombra y a la presencia de vegetación urbana, ofrecen un alivio natural frente al calor.
El Jardín Botánico Carlos Thays, en Avenida Santa Fe 3951, y el Ecoparque, en Avenida Sarmiento 2601, son dos de los puntos más elegidos. Árboles, caminos frescos y aire más respirable hacen que estos lugares sean ideales para una pausa.
Estos refugios permiten reconectar con el verde y bajar la temperatura corporal sin necesidad de permanecer encerrados, algo muy valorado por muchas personas.
Una política que crece año a año
El programa porteño de refugios climáticos funciona desde hace dos años. El primer espacio elegido fue el Jardín Botánico, y con el tiempo se fueron sumando muchos otros puntos estratégicos.
Luego se incorporaron lugares como el Centro Cultural San Martín, el Museo Larreta y el Museo de Arte Moderno, entre otros. Hoy ya son 86 los refugios climáticos más utilizados por vecinos y visitantes para protegerse del calor.
La red sigue creciendo y adaptándose, con el objetivo de que siempre haya un espacio cercano donde refugiarse cuando las temperaturas se disparan.
Cómo encontrar el refugio más cercano
Para facilitar el acceso, la Ciudad puso a disposición un mapa interactivo donde se puede consultar la ubicación exacta de todos los refugios climáticos.
El mapa está disponible en la web oficial del Gobierno porteño y también se puede acceder a la información a través de Boti, el chat de la Ciudad, escribiendo al 11-5050-0147.
De esta manera, desde el celular, cualquier persona puede ubicar rápidamente el espacio más cercano para resguardarse del calor.
Qué hacer si aparecen síntomas
Si bien los refugios son lugares de descanso y prevención, no brindan asistencia médica. Por eso, es importante estar atentos a las señales que da el cuerpo.
Ante síntomas como mareos, dolor de cabeza, deshidratación, náuseas o malestar general, se recomienda acudir al centro de salud más cercano o solicitar asistencia médica inmediata llamando al SAME al 107.
Además, frente a la alerta por altas temperaturas, la Ciudad reforzó los equipos de emergencia como SAME, Bomberos y Defensa Civil para reducir riesgos y asistir rápidamente a los vecinos.
Recomendaciones clave para cuidarse del calor
Durante las jornadas de mucho calor, pequeños hábitos pueden marcar una gran diferencia en el cuidado de la salud.
Se recomienda hidratarse con frecuencia, incluso antes de sentir sed; evitar la exposición al sol entre las 10 y las 17; y usar ropa liviana y de colores claros que permita una mejor ventilación del cuerpo.
También es clave priorizar alimentos frescos como frutas y verduras, evitar comidas pesadas, permanecer en espacios frescos o con sombra y realizar actividad física temprano por la mañana o hacia la tarde, cuando el calor afloja.
El calor se enfrenta en comunidad
Los refugios climáticos son una red de cuidado pensada para que nadie tenga que soportar el calor extremo en soledad.
En un contexto de temperaturas cada vez más extremas, contar con espacios públicos de cuidado se vuelve fundamental. Los refugios climáticos no solo brindan alivio físico, sino también tranquilidad.
Son lugares donde frenar, respirar y seguir. Porque cuidarse del calor también es una forma de cuidarnos entre todos.





