Lo que estaba guardado en un depósito hoy se transforma en ayuda concreta
Una decisión que convierte incautaciones en solidaridad
Lo que durante años permaneció guardado en un depósito policial, ahora empieza a tener otro destino. La Policía de la Ciudad donó una gran cantidad de elementos secuestrados en distintos operativos a la Fundación Margarita Barrientos y a la Fundación del Hospital Garrahan, dos instituciones que cumplen un rol social clave.
Se trata de hornos eléctricos, elementos de cocina, herramientas, juguetes y otros artículos que habían sido incautados y que, tras una autorización judicial, pasaron de estar inmovilizados a convertirse en recursos útiles para quienes más los necesitan.
La iniciativa apunta a darle un fin social a bienes que ya no tenían valor probatorio, pero sí un enorme valor solidario para organizaciones que trabajan todos los días con poblaciones vulnerables.
La donación a la Fundación Margarita Barrientos
En una primera entrega, la Fundación Margarita Barrientos recibió una importante cantidad de equipamiento. Los elementos permitirán reforzar tareas comunitarias y de asistencia que la organización desarrolla desde hace años.
Entre los artículos donados se encuentran un freezer, una freidora, tres hornos eléctricos, cinco hidrolavadoras y veinticinco máquinas de pasta. También se entregaron nueve accesorios para hacer ravioles, cinco planchas de hierro, quince paellas y sesenta cajas de herramientas.
Además, la donación incluyó soportes para televisores de distintos tamaños, dos purificadores de agua, quince parlantes, una cocina de tres hornallas, nueve soldadoras eléctricas y cinco pares de borceguíes. Los elementos fueron recibidos por el apoderado de la fundación, que agradeció la iniciativa.
Equipamiento para la Fundación del Hospital Garrahan
Por su parte, la Fundación del Hospital Garrahan también fue destinataria de una entrega significativa. El equipamiento donado acompañará distintas actividades que se desarrollan en uno de los hospitales pediátricos más importantes del país.
Entre los elementos entregados se destacan cinco hidrolavadoras, veinte máquinas de pasta y nueve accesorios para hacer ravioles. También se sumaron ocho cajas de herramientas tipo botiquín, treinta y tres cajas de herramientas y ocho cajas de juguetes.
La donación se completó con siete consolas de juegos, quince parlantes, veinte bases móviles multifuncionales y setenta y nueve soportes para televisores de diferentes modelos y tamaños. Los artículos fueron recibidos personalmente por la representante legal de la Fundación del Hospital de Pediatría.
Del depósito al bien social
Todos los elementos donados se encontraban almacenados desde hacía años. Gracias a las gestiones de la División Depósito de Efectos de la Policía de la Ciudad, se inició el proceso para darles un nuevo destino.
La autorización fue otorgada por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 1, a cargo del Dr. Luis Salas. Ese aval judicial permitió concretar la donación y garantizar que los bienes fueran utilizados con fines solidarios.
De esta manera, elementos que ya no cumplían ninguna función dentro de una causa judicial pasaron a tener impacto directo en la comunidad, reforzando el trabajo de organizaciones que sostienen comedores, programas sociales y espacios de acompañamiento.
Un gesto que multiplica oportunidades
Para las fundaciones beneficiadas, este tipo de acciones representa mucho más que una entrega de objetos. Es una forma concreta de fortalecer su tarea diaria y ampliar la capacidad de respuesta frente a distintas necesidades.
Cocinar más raciones, mejorar espacios, brindar entretenimiento a chicos y chicas internados o reforzar talleres y actividades comunitarias. Cada elemento encuentra un uso real y genera un impacto positivo.
Al mismo tiempo, la iniciativa muestra cómo el Estado puede articular acciones para que lo incautado en operativos policiales no quede olvidado, sino que vuelva a la sociedad convertido en ayuda.
Cuando la seguridad también construye comunidad
Elementos secuestrados que durante años estuvieron guardados hoy pasan a cumplir una función social concreta, acompañando el trabajo de instituciones solidarias.
Este tipo de donaciones refuerza una mirada integral: la seguridad no termina en el operativo policial, sino que también puede generar acciones positivas para la comunidad.
Convertir incautaciones en herramientas, juguetes o equipamiento útil es una forma de cerrar un círculo. Lo que nació como un procedimiento judicial termina como un gesto solidario.
Así, la Ciudad suma una acción concreta donde el Estado, la Justicia y las organizaciones sociales se articulan para que nadie quede afuera.





