En una manzana delimitada por Loyola, Bonpland, Aguirre y Fitz Roy sobrevive una construcción del siglo XIX vinculada con los primeros años de Chacarita. El Mirador Comastri fue inaugurado en 1875 y, después de atravesar décadas de deterioro, fue incluido en un proceso de restauración para preservar su valor patrimonial.
De quinta familiar a punto de encuentro político
La propiedad perteneció a Agustín Comastri y su familia, cuando la zona todavía conservaba un paisaje predominantemente rural. El edificio fue diseñado por el arquitecto y pintor Eugenio Biagini, quien tomó como referencia el estilo renacentista italiano y coronó la vivienda con su característica estructura vidriada.
Con el tiempo, la residencia también se convirtió en un lugar de reuniones sociales y políticas. Por allí pasaron figuras como Nicolás Avellaneda, Carlos Pellegrini y Bartolomé Mitre. La fuente señala además que Hipólito Yrigoyen se refugió allí en 1893, durante la llamada revolución radical.
Un edificio que cambió de función
Después de la muerte de Agustín Comastri, sus herederos vendieron la propiedad al Estado. El predio tuvo distintos usos educativos y llegó a alojar tanto a niños con dificultades motrices como a estudiantes universitarios. Más adelante quedó bajo la órbita del Ministerio de Educación porteño.
El paso del tiempo y la falta de mantenimiento afectaron seriamente la estructura. Parte de la planta baja llegó a derrumbarse, mientras que la cúpula perdió paneles de vidrio y aparecieron filtraciones y deterioros en la fachada.
Qué trabajos incluyó la restauración
La recuperación fue organizada en distintas etapas. Entre los primeros trabajos se realizaron tareas de consolidación estructural e impermeabilización de cubiertas, además del retiro de vegetación invasiva y el resguardo de piezas con valor patrimonial.
Otra etapa contempló la restauración de revoques exteriores, carpinterías y herrería, junto con la recuperación de la cúpula y su acceso interno. La fase posterior incorporó trabajos sobre paredes, nuevas losas e instalaciones eléctricas y de calefacción.
Protección patrimonial y un uso todavía abierto
En 2004 el inmueble fue catalogado como Área de Protección Histórica y declarado espacio de interés cultural, una condición que obliga a respetar su estructura. La medida buscó preservar uno de los pocos testimonios de las antiguas construcciones rurales que permanecen en la Ciudad.
Desde organizaciones barriales y familiares de los antiguos propietarios se manifestó el deseo de que el lugar pueda convertirse en un espacio cultural vinculado con la historia de Chacarita. La fuente, sin embargo, señala que su destino definitivo todavía no estaba establecido.





