En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, se reafirma la importancia de contar con lugares dignos y accesibles en los ámbitos de trabajo

Un derecho que atraviesa generaciones

Cada año, del 1 al 7 de agosto, se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna para visibilizar su importancia en la salud de niñas, niños y personas que amamantan. Es una fecha que recuerda que la lactancia no es solo una práctica natural, sino también un derecho que merece ser cuidado y acompañado por toda la sociedad.

Desde el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires, se trabaja día a día en la promoción de derechos y la crianza respetuosa. En ese marco, la existencia de lactarios en los espacios de trabajo es un paso concreto hacia la inclusión y la igualdad de oportunidades.

El valor de los lactarios en los ámbitos laborales

Un lactario es mucho más que un espacio físico. Es un lugar cuidado, higiénico y equipado que brinda intimidad y comodidad para la extracción y conservación de la leche materna, o bien para dar de mamar en un entorno seguro. La posibilidad de contar con estos espacios en oficinas públicas o privadas permite que la lactancia sea una elección posible y sostenible en el tiempo.

En el edificio del Consejo porteño ya funciona un lactario. Ese pequeño cuarto se convirtió en un símbolo de compromiso institucional con la crianza respetuosa, demostrando que los derechos no se declaman solo en discursos, sino que se garantizan con políticas concretas. Cada persona que atraviesa la experiencia de amamantar merece hacerlo en condiciones dignas.

“Promover la lactancia es también garantizar derechos: cuidar a quienes amamantan es cuidar a las infancias.”

Hacia una ciudad más inclusiva

La existencia de lactarios adecuados en instituciones y empresas abre la puerta a un mundo laboral más inclusivo, donde la maternidad no es un obstáculo sino un proceso acompañado. Estos espacios permiten que las trabajadoras puedan continuar con su rutina sin tener que elegir entre amamantar y conservar su empleo.

Al mismo tiempo, los lactarios son una herramienta de equidad. Al facilitar la lactancia, se mejora la salud de niñas y niños, y se acompaña el bienestar integral de las familias. Las políticas públicas en torno a la lactancia no solo impactan en el presente, sino que construyen bases sólidas para el futuro.

En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la Ciudad reafirma este compromiso: impulsar entornos laborales que respeten y acompañen a quienes amamantan. Porque un espacio acondicionado para la lactancia es mucho más que un cuarto: es un gesto de cuidado, de reconocimiento y de igualdad.

La lactancia es un derecho, y garantizarlo requiere voluntad política, infraestructura y empatía social. Los lactarios son una muestra clara de que se puede avanzar hacia un mundo laboral más humano, donde la vida familiar y el trabajo no sean caminos opuestos, sino parte de una misma comunidad que se cuida mutuamente.

 

Por Pablo L.