Un llamado de la academia frente a la crisis climática

La decana de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), Adriana Rodríguez, participó de una mesa de debate en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora en el marco del encuentro “Camino a la COP 30 en Brasil”. Allí se reunió con representantes de universidades públicas de todo el país para analizar los desafíos ambientales de América Latina y las responsabilidades de la academia en un escenario global cada vez más complejo.

Rodríguez advirtió sobre el contexto actual: “Estamos en una situación bastante compleja, con líderes que han decidido abandonar la agenda climática y dejar de financiar la ciencia”. Frente a ese panorama, sostuvo que el rol de las universidades es sostener una voz basada en evidencias científicas, como un contrapeso necesario ante el negacionismo climático.

La decana recordó que la relación entre universidades y Estado ha sido clave en la construcción de leyes ambientales. Sin embargo, señaló un retroceso en esa articulación y alertó que hoy los interlocutores oficiales muchas veces restan relevancia a estos temas. “Salir a confrontar en soledad frente al negacionismo no alcanza. Si salimos juntos, el mensaje es más fuerte”, enfatizó.

“El rol de la academia es sostener nuestra voz, una voz basada en evidencias.”

Trabajo territorial y compromiso con las comunidades

Rodríguez puso en valor el trabajo que docentes, estudiantes y graduados realizan en el territorio. “Nuestros trabajos deben estar situados, las soluciones tienen que construirse desde el territorio, atendiendo a las causas concretas de los problemas ambientales”, afirmó, al tiempo que defendió la necesidad de incluir a las comunidades desde el inicio de cada proyecto.

En ese sentido, la decana destacó la reciente creación del Doctorado en Ciencias Ambientales de la UBA, un logro interdisciplinario que involucra a las trece facultades. Según explicó, este nuevo espacio académico busca dar respuestas integrales a los problemas ambientales, que deben ser abordados desde múltiples perspectivas y no solo desde una mirada técnica.

“Las ciencias ambientales son también ciencias políticas”, aseguró Rodríguez, subrayando la necesidad de repolitizar la discusión sobre sustentabilidad y desarrollo. Para ella, hablar de ambiente implica discutir también cómo se distribuyen los recursos y qué modelo de desarrollo se quiere construir.

Universidad, Estado y confianza social

En otro tramo de su intervención, la decana se refirió a la necesidad de recomponer los vínculos entre el sistema universitario y el Estado. “La universidad y el Estado los hacemos las personas. Generar vínculos de confianza lleva tiempo, pero es imprescindible para enfrentar juntos esta crisis climática”, sostuvo. En ese marco, llamó a recuperar la articulación de políticas públicas con base científica y compromiso social.

La propuesta de Rodríguez se inscribe en un contexto global donde los recortes a la ciencia y las dudas instaladas sobre el cambio climático amenazan con profundizar la crisis. La academia, dijo, no puede replegarse: debe sostener su voz y salir al encuentro de la sociedad, generando puentes con comunidades y actores políticos.

Durante dos jornadas, el encuentro reunió a investigadores, estudiantes, referentes de políticas públicas y organizaciones sociales. Hubo exposiciones, plenarios, presentación de pósters y stands institucionales, en un espacio que buscó fortalecer la cooperación regional en la antesala de la próxima COP 30, que se celebrará en noviembre en Belem, Brasil.

La intervención de la decana de FAUBA dejó en claro que, en tiempos de incertidumbre y discursos negacionistas, la universidad debe reafirmar su lugar como productora de conocimiento, garante de evidencias y motor de propuestas colectivas. Una tarea que no se agota en los laboratorios, sino que se construye codo a codo con la gente.

 

Por Pablo L.