Chicos y chicas de toda la Ciudad compartieron una jornada al aire libre en el Paseo Ambiental del Sur, con maquetas, huertas, energías renovables y propuestas para cuidar el agua

Un compromiso que crece desde las aulas

El 29 de noviembre pasado, en el Paseo Ambiental del Sur, se celebró el cierre del programa “Escuelas por el Riachuelo”, una propuesta educativa que viene creciendo año tras año y que en esta edición reunió a más de 100 estudiantes de distintas escuelas porteñas.

El objetivo fue claro: generar conciencia ambiental en torno a los problemas que enfrenta la Cuenca Matanza Riachuelo, uno de los cursos de agua más castigados del país. Pero también celebrar lo aprendido durante el año y compartir experiencias entre escuelas.

El encuentro fue colorido, participativo y lleno de propuestas creativas pensadas por los chicos, con fuerte presencia docente y una consigna clara: que la educación también sea una herramienta para cuidar el ambiente.

Actividades que dejaron huella

Durante el ciclo lectivo, las escuelas participantes realizaron múltiples actividades que les permitieron abordar el cuidado del agua desde diferentes enfoques: salidas didácticas a reservas urbanas, visitas al Museo Benito Quinquela Martín, talleres sobre biodiversidad y gestión de residuos, y exposiciones itinerantes sobre la historia del Riachuelo.

En todos los casos, la propuesta fue integrar conocimiento con experiencia, sumando una mirada crítica sobre el consumo, la contaminación y la posibilidad de construir un vínculo más respetuoso con el entorno natural.

Estos proyectos se desarrollaron en línea con el Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA), que apunta a mejorar las condiciones ambientales de la cuenca.

Un día de encuentros y aprendizajes al aire libre

La jornada final fue al aire libre, en pleno corazón del PAS (Paseo Ambiental del Sur), y tuvo de todo: estaciones temáticas, huerta agroecológica, senderos nativos, energías renovables y espacios para aprender sobre reciclaje.

Chicos, docentes y familias recorrieron los espacios, compartieron sus trabajos y participaron en visitas guiadas donde se abordaron temas como los humedales, la flora autóctona y el uso consciente de los recursos.

Las escuelas además presentaron maquetas, carteles, afiches y folletos con todo lo trabajado durante el año, demostrando compromiso, creatividad y mucho entusiasmo por ser parte activa del cambio ambiental.

“Las nuevas generaciones tienen mucho para decir y hacer. Solo necesitamos escucharlas, acompañarlas y confiar en su mirada”, expresó Angélica Gómez Pizarro, Gerente Operativa de Educación para la Sustentabilidad del Ministerio de Educación.

Proyectos que inspiraron

Entre los proyectos presentados, se destacaron seis propuestas de escuelas públicas de distintos barrios:

  • “Manos al agua: cuidemos el Riachuelo” – Jardín de Infantes Nucleado C (Esc. 18 D.E. 1)
  • “El agua, nuestro Riachuelo” – Jardín de Infantes Nucleado C (Esc. 1 D.E. 1)
  • “Riachuelo y contaminación” – Escuela Primaria Común N.º 11 D.E. 19
  • “El Riachuelo en mi barrio” – Escuela Primaria Común N.º 24 D.E. 20
  • “Ypoti” – Escuela de Comercio N.º 34 D.E. 3
  • “Residuos y contaminación” – Escuela de Comercio N.º 6 D.E. 13

Cada grupo abordó el problema desde su entorno y con sus propias herramientas. Hubo desde cuentos y canciones hasta investigaciones sobre microbasurales y aguas contaminadas, con un fuerte compromiso por pensar soluciones.

Los trabajos también rescataron el valor cultural y social del Riachuelo, entendiendo que no se trata solo de limpiar un río, sino de recuperar una historia y mejorar la calidad de vida de quienes viven cerca.

Educación y ambiente, un camino colectivo

Desde la Subsecretaría de Gestión del Aprendizaje, a través del programa de Educación para la Sustentabilidad, se felicitó a todas las escuelas y se valoró el esfuerzo colectivo. Estos encuentros son una prueba de que la educación puede ser una herramienta real para transformar el ambiente.

No se trató solo de un acto de fin de año. Fue una jornada donde la educación, la ecología y la comunidad se encontraron para seguir soñando con una cuenca más limpia, más viva y más justa.

El desafío sigue, pero estos proyectos muestran que hay esperanza, que hay ganas, y que la transformación empieza en las aulas.

 

Por Pablo L.