El piloto de Soldati conecta huerta, escuela y comunidad

Una escuela del Polo Educativo Soldati es el punto de partida de un proyecto que busca vincular aprendizaje, producción de alimentos, alimentación saludable y cuidado ambiental. Los días 15 y 16 de octubre, la Ciudad presentó avances de esa experiencia ante delegaciones de cinco ciudades latinoamericanas, en un encuentro sobre entornos alimentarios saludables.

Una escuela como articuladora del barrio

El piloto se desarrolla en la Escuela de Educación Media N.º 2 del Distrito Escolar 19 Arturo Jauretche. La iniciativa también se vincula con escuelas de nivel inicial y primario y con los comedores comunitarios El Alfarero y El Pastorcito. Participan estudiantes, docentes, referentes comunitarios y distintas áreas del Gobierno porteño.

La propuesta busca que la escuela conecte experiencias que ya existen en el territorio y las ponga en relación con la vida cotidiana. El trabajo reúne educación con producción de alimentos, salud, participación comunitaria y ambiente; la meta es probar una forma de coordinación local que permita aprender de esas prácticas y aportar al diseño de futuras políticas públicas.

Huerta, compostaje e intercambio entre ciudades

Durante la primera jornada, las delegaciones recorrieron proyectos escolares de huerta e hidroponía, y conocieron actividades sobre biodiversidad y compostaje junto a estudiantes y referentes del barrio. La agenda incluyó una visita al comedor El Alfarero y otra a la feria Sabe la Tierra, donde se presentaron iniciativas de producción local y consumo responsable.

El segundo día combinó actividades sobre bienestar en la Estación Saludable de Parque Patricios con espacios de trabajo técnico. Allí se conversó sobre qué condiciones hacen falta para sostener el modelo, cómo mejorar la coordinación entre quienes participan y qué indicadores servirían para seguir y evaluar el desarrollo del piloto.

El intercambio reunió a representantes de Belo Horizonte, Bogotá, Cartagena, Montevideo y Rosario, en el marco de la red Metrópolis y con acompañamiento del proyecto europeo FoodCLIC. Las ciudades compartieron experiencias sobre agroecología, abastecimiento y seguridad alimentaria, educación ciudadana y políticas sociales.

Una representante de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Belo Horizonte, identificada como Daniela, destacó el trabajo con los chicos en la preparación de alimentos y el compostaje. También señaló que esperaba llevar aprendizajes de la experiencia a su ciudad. La dimensión educativa y comunitaria fue uno de los aspectos que resaltó durante el encuentro.

Un modelo piloto, todavía en desarrollo

La experiencia busca identificar qué recursos y vínculos existentes pueden ayudar a sostener el trabajo en el tiempo. Según el planteo del proyecto, los aprendizajes del piloto podrían orientar un modelo adaptable a otros barrios, respetando las particularidades de cada territorio. La presentación de octubre compartió avances y preguntas de trabajo; no anunció un plan de implementación en toda la Ciudad.