En la esquina de avenida Corrientes y Ángel Gallardo, justo en el límite entre Villa Crespo y Almagro, una antigua actividad familiar dio paso a una pizzería que fue ampliando su espacio y su cocina a medida que ganaba clientes. Su nombre conserva la huella del primer negocio que funcionó allí: la venta de billetes de lotería.
Una esquina de lotería, peluquería y calefones
La familia fundadora ya tenía actividad comercial en esa esquina a comienzos del siglo XX. En esos años, Corrientes se llamaba Triunvirato y Ángel Gallardo, Chubut. Desde la década de 1930, la venta de lotería pasó a ser el rubro principal; también hubo una peluquería y un negocio de calefones. El trébol, asociado a la buena suerte, terminó dando nombre al local.
La pizzería se independizó del negocio familiar tras la división del gran local, durante la década de 1960. Su fundación formal se sitúa en septiembre de 1969, sobre Ángel Gallardo, mientras la lotería permaneció sobre Corrientes. Al principio tenía una cocina pequeña con dos hornos, un mostrador largo y pocos lugares para comer de pie.
Entre las preparaciones que identifican al lugar está la pizza Trébol, con salsa de tomate y muzzarella, roquefort, jamón y longaniza. La combinación se completa con tomate en rodajas, morrón, anchoas, palmitos, huevo duro y aceitunas: una variedad que reúne numerosos ingredientes en una sola pizza.
El crecimiento llegó con los clientes
La buena fama de las pizzas llevó a ampliar el espacio para quienes querían comer allí. A mediados de los años 80, Oscar tomó la continuidad del negocio familiar y puso el foco en la atención y la calidad de los productos. En los 90, el delivery se incorporó más tarde que en otras pizzerías, cuando todavía llegaba mucho público a la esquina. El mostrador al paso siguió siendo parte central del local.
Con la participación de la tercera generación, los hijos mellizos de Oscar, el salón comenzó a expandirse. Por pedido de los clientes se sumaron mesas en la vereda; primero fueron cinco y algunas noches llegaron a ser casi doce. La remodelación del 13 de julio de 2012 integró la antigua lotería a la pizzería y amplió el local a casi toda la esquina.
La reforma agregó un salón y una cafetería, además de más barras para quienes preferían comer al paso. Hasta entonces, el negocio abría unas horas al mediodía para vender pizza por porción y por la noche atendía el despacho, el delivery y algunas mesas. Con los cambios, el lugar empezó a recibir clientes desde más temprano.
Dos cocinas para atender el despacho
En febrero de 2016 se sumó una cocina exclusiva para el delivery, sobre avenida Corrientes. La cocina tradicional ya no alcanzaba para responder al crecimiento de los pedidos, por lo que allí se instalaron cuatro hornos nuevos. Después se remodeló también la cocina original, con otros cuatro hornos de la misma tecnología.
La historia del local registra así un cambio importante en su equipamiento: de los dos hornos pequeños de ocho moldes de los años 60 pasó a contar con ocho hornos de doce moldes. Uno de los hornos antiguos se conservó; algunos clientes dicen que las pizzas que salen de allí tienen un sabor particular.





